ELSALMON - Revista

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Gabo, amigo íntimo de Fidel Castro

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|Tomado decubadebate.cu|

Amigo íntimo de Fidel Castro, Gabriel García Márquez era “un hombre con bondad de niño y talento cósmico”, según el líder de la revolución cubana que lo ha evocado como “un hombre de mañana, al que agradecemos haber vivido esa vida para contarla”.

Los dos hombres -el cubano es siete meses mayor- se conocieron en los primeros días de la revolución, en enero de 1959, cuando Gabo llegó a la isla como periodista a cubrir la llegada al poder de los guerrilleros “barbudos” que comandaba Castro.

Siguieron decenios de amistad, con algunos desacuerdos entre dos hombres a quienes les gustaba tacharse mutuamente de “desmesurados” y “exagerados”.

Crítico de las dictaduras y los regímenes autoritarios de derecha de América Latina, García Márquez permaneció siempre fiel a esa amistad con Fidel Castro, incluso a veces a riesgo de ser criticado.

“Nuestra amistad fue fruto de una relación cultivada durante muchos años en que el número de conversaciones, siempre para mí amenas, sumaron centenares”, relató Castro en 2008 cuando recibió a Gabo y su esposa Mercedes, dos años después de la crisis de salud que lo llevó a dejar el poder en 2006.

García Márquez, quien fijaría largo tiempo su domicilio en La Habana, participó en 1959 en la formación de la agencia cubana Prensa Latina y en 1986 en la creación de la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano y de la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños, 30 kilómetros al suroeste de La Habana, que ha formado a generaciones de cineastas.

Visitas nocturnas

Gabo, quien recibía en su hogar de La Habana frecuentes visitas nocturnas de Fidel, destacaba a su vez “su devoción por las palabras, su poder de seducción”. “Fatigado de conversar, descansa conversando”, escribió sobre el líder cubano.

Una de esas noches, contó el escritor colombiano en 1988, le preguntó qué era lo que más le gustaría hacer en el mundo. “Pararme en una esquina”, le respondió inmediatamente Fidel.

Su historia común pudo haber comenzado en Colombia en abril de 1948: al día siguiente del asesinato del político liberal Jorge Eliécer Gaitán, Fidel Castro y Gabriel García Márquez, ambos de 21 años, participaron en la revuelta que pasó a la historia con el nombre de “El Bogotazo”. “Ninguno tenía noticias del otro. No nos conocía nadie, ni siquiera nosotros mismos”, recordó Castro en un artículo publicado en 2002 con ocasión del lanzamiento del libro Vivir para contarla del Premio Nobel de Literatura.

Siempre fiel defensor de la revolución cubana, García Márquez sirvió de emisario especial del líder ante el presidente estadounidense Bill Clinton.

En 1994 participó en la solución de la crisis que culminó con un acuerdo migratorio entre La Habana y Washington.

En 1997, Gabo llevó a Bill Clinton -quien le había contado que Cien años de soledad era su novela favorita- un mensaje de Fidel Castro en el que proponía a Estados Unidos cooperación en la lucha contra el terrorismo.

La cooperación cubano-estadunidense fue efímera. Washington reaccionó apresando a los luchadores antiterroristas cubanos en septiembre de 1998 que alertaban desde la Florida los planes y atentados criminales que organizaba los extremistas de Miami.

Los amigos de Gabo

García Márquez fue amigo de escritores como Mario Vargas Llosa, Alvaro Mutis, Carlos Fuentes, Julio Cortázar y Pablo Neruda y también del director español Luis Buñuel.

Pero ninguna amistad lo marcó tanto como la que cultivó durante medio siglo con Fidel Castro. Eran tan cercanos que, dicen, García Márquez mandaba los borradores de sus novelas a Fidel para que los leyera antes de publicarlos.

“Soy amigo de Fidel y no soy enemigo de la revolución. Eso es todo”, dijo en una oportunidad García Márquez, según relata el libro Gabo y Fidel.

Su salud empezó a flaquear en 1999, cuando fue tratado de un cáncer linfático. En 2012 sus familiares explicaron que tenía problemas de memoria y había dejado de escribir.

García Márquez fue hospitalizado a fines marzo debido a una infección pulmonar. Y cuando le dieron de alta la semana pasada, los médicos advirtieron que su salud era delicada.

Casado desde hace cinco décadas y media con Mercedes Barcha, García Márquez tuvo dos hijos. El mayor, Rodrigo, dirigió varias películas de Hollywood como Nine Lives y Albert Nobbs.

En los últimos años regresaba de vez en cuando a Colombia, aunque para refugiarse en su residencia en la ciudad colonial de Cartagena de Indias.

Gabo apareció por última vez en público en la puerta de su casa de Ciudad de México el 6 de marzo, el día de su cumpleaños 87. No dijo ni una palabra, apenas regaló una sonrisa cansada a los periodistas que le cantaron las Mañanitas. En la solapa del traje llevaba una rosa amarilla.

(Tomado de La Jornada)

Fuente:  http://www.cubadebate.cu/noticias/2014/04/17/gabo-amigo-intimo-de-fidel-castro/#.U1Cqz6KmU1I

 

La Habana, ¿la paz de los vencedores o los vencidos? (1ª Parte)

|Por Gearóid Ó Loingsigh|

El proceso de paz con las FARC en La Habana, Cuba ya lleva un año y medio. Es la hora de mirar el proceso y el apoyo que recibe con una mirada crítica. ¿Hacia dónde va el proceso? ¿Cuáles son las perspectivas reales? ¿Realmente están negociando el futuro de una nueva Colombia? ¿O por el contrario, negocian la misma Colombia con algunos retoques?

Lo que le ha faltado en este proceso es una mirada crítica. Las ONG, pensando en sus proyectos posconflicto están salivando y soñando con la plata y la oportunidad de aumentar su perfil. Los políticos poco o nada tienen que agregar y los mal llamados intelectuales de la izquierda yacen postrados sin la más mínima posibilidad ni ganas de hacer una crítica. Su capacidad intelectual (que no debemos exagerar) queda suspendida, pues ellos también serán ganadores del proceso, con los proyectos, los análisis, las nuevas entidades que seguramente surgirán, requerirán de su “talento”. Eso se ve con el ejemplo de Alejo Vargas, un intelectual, dizque de la izquierda. En la revista Semana, Vargas escribió un artículo titulado Conversaciones de la Habana: avizoran una mejor sociedad. Aunque citó algunos comunicados lo hizo sin la más mínima crítica real. Su artículo era más un intento de animar a una población que en su vida cotidiana es apática respecto a las conversaciones. Según él hay algo fundamental: 

[y] ese es el aporte de todos los ciudadanos, debemos darle un claro apoyo político a estas Conversaciones y a los Acuerdos que allí se llegue y debemos todos, de una manera pedagógica, cada vez buscar más compatriotas amigos para la paz- porque muchos colombianos siguen confundidos, dubitativos o posiblemente mal informados. Así los Acuerdos y el esfuerzo invertido por todos se torna irreversible.(1)

No es el único intelectual acrítico y trataremos a otros en la segunda parte. La rendición es tan abyecta, en su caso por lo menos, que pide un apoyo claro a un proceso secreto y pide buscar con cierta pedagogía más amigos de un proceso sobre el cual no tenemos suficientes datos respecto a su contenido para ser pedagógicos. No es un error de su parte, como un destacado profesor universitario sabe bien que para la pedagogía se requiere saber de que se está hablando. Es chistoso que dice que hay algunos colombianos que están mal informados. Frente a un proceso donde se negocia todo en secreto, no es sorprendente que haya gente mal informada, de eso se trata para que no haya discusión sobre su propósito y su alcance.

Tampoco hay una reflexión sobre las lecciones del pasado, ni una verdadera mirada a los procesos en otros países, como El Salvador y Guatemala. Este artículo se divide en dos, la primera parte pretende mirar brevemente a otros procesos y la segunda parte entrará a mirar al proceso actual.

Es necesario mirar a los otros procesos, pues se esgrimen como ejemplos exitosos de negociación y por dónde es el camino. A Colombia han llegado, y siguen llegando, miembros de Sinn Féin de Irlanda, la URNG de Guatemala y el FMLN de El Salvador, todos con el mismo mensaje, la paz es posible. La naturaleza y la realidad de esa paz nunca se discute. El ambiente es parecido a las reuniones masivas de los tele-evangelistas norteamericanos “tú también puedes tener éxito si aceptas el señor en tu corazón” y como los predicadores evangelistas, no se aceptan críticas. El que se opone, no tiene el corazón puro, o es un agente de Satanás. Bien puede ser, pues este agente de Satanás quisiera hacer unas críticas y plantear unas reflexiones.

Irlanda

Irlanda, aunque no es un país latino, tiene gran relevancia para este proceso, pues es el modelo que están siguiendo. Las negociaciones en Irlanda se hicieron a puerta cerrada, no sabíamos nada de su contenido. Cada vez que uno intentaba hacer una crítica tenía que competir con los chismes como hoy día ocurre en Colombia. Si uno plantea una crítica al acuerdo agrario una voz le dice, “no hermano, estuve hablando con alguien muy cercano a los negociadores y me dice....” Claro, en el caso de Irlanda ya sabemos que los chismes no eran ciertos, pero ayudaron mucho en apagar el debate y preparar al pueblo para aceptar una derrota histórica. Los chismes son una experiencia que he tenido en ambos países. En Colombia, un viejo intelectual de la izquierda me mandó callar porque no sabía de que hablaba porque a diferencia de él, yo no tenía contacto con las FARC. Tampoco lo tiene la mayoría de la población; población que Alejo Vargas exige que apoye al proceso en medio de la ignorancia. Este modelo adoptado de Irlanda tiene una ventaja para el Estado: cuando lleguen a un acuerdo final, la población tendrá dos opciones, aceptarlo en su totalidad o rechazarlo en su totalidad. La segunda opción es pedir a las FARC que sigan en la montaña (o por lo menos así se presentará) y nadie les va a pedir eso. Un proceso abierto donde la gente discute el contenido sería muy peligroso para la oligarquía colombiana, que jamás ha aceptado el derecho del pueblo a opinar, ni siquiera en los términos más restringidos de cualquier país burgués.

La participación del pueblo irlandés fue posterior al acuerdo, en un referendo, más bien simbólico. Hubo alguna que otra posibilidad de participar en eventos y uno siempre podía enviar documentos a Sinn Féin, aunque ellos no tenían por qué siquiera leerlos. Algo parecido pasó en Colombia. Tuvimos un foro agrario organizado por la Universidad Nacional y el PNUD. Valga notar que el PNUD no se opone ni al latifundio, ni al modelo agro-exportador, ni siquiera a la minería, de hecho apoya todo eso, no obstante algunas reservas sobre la concentración de tierra. En la segunda parte entramos en más detalle.

Sabemos que pasó en Irlanda, el IRA se rindió, entregó sus ideas muy temprano en el proceso secreto y debatió más como iba a entregar sus armas sin mucha publicidad. Llegó  a la novedosa idea de destruirlas bajo los auspicios de una comisión internacional presidida por un militar canadiense, el General de Chastelein. Los Británicos no se fueron de Irlanda, y Sinn Féin aceptó una posición subordinada en la administración de la colonia Británica. Durante todo el proceso en Irlanda el IRA y Sinn Féin emitieron declaraciones sobre lo que no harían. Parecen risibles hoy día cuando vemos la realidad. Dijeron que no aceptarían un parlamento regional en Stormont. Hoy día ellos tienen un parlamento, con menos poderes que una alcaldía colombiana y el Vice-Primerministro es militante de Sinn Féin y excomandante del IRA, Martin McGuinness. Ellos son quienes administran la colonia. Dijeron que no entregarían siquiera una bala ni una onza de explosivo. En eso cumplieron, es decir no entregaron nada, sino bajo la supervisión de una comisión internacional encabezado por un militar canadiense destruyeron sus armas. Fue un ejercicio de relaciones públicas. Durante todo el proceso hubo un flujo de declaraciones deshonestas que sólo sirvieron para distraer y engañar a su base. En Colombia vivimos algo parecido.

El Salvador


Para muchos el caso de El Salvador tiene más relevancia, por ser un país latino, la existencia de una guerrilla (el IRA era otra clase de organización armada) que disputaba el poder con la oligarquía. Los acuerdos de 1992 (en realidad una serie de acuerdos firmados entre 1989 y finales de 1991) fueron avalados por la ONU, los países imperialistas, los intelectuales y las ONG. En eso tiene mucho en común con Colombia. Ya han pasado más de dos décadas desde los acuerdos. Si lo que decían en las negociaciones fuera cierto, pues uno imaginaría que hoy día El Salvador sería una verdadera democracia y se hubiera hecho grandes esfuerzos a favor de los pobres. En fin, el fin del conflicto debía permitir que el país avanzara como dicen tantos intelectuales respecto al conflicto colombiano. La realidad es otra.

Javier Giraldo en su libro Búsqueda de Verdad y Justicia: Seis experiencias en posconflicto analiza casos de procesos de paz, entre ellos el de El Salvador. Nos señala algo que con toda seguridad se repetirá en Colombia.

Hubo capítulos en que los Acuerdos se quedaron en descripciones generales o en dos o tres puntos de reformas legales muy precarias. Así ocurrió con los capítulos relativos al sistema judicial (Cap. III), al sistema electoral (Cap. IV), al tema económico y social (Cap. V) y a la participación política del FMLN (Cap. VI).

La simple comparación entre los capítulos que merecieron un diseño minucioso y aquellos que se quedaron en generalidades, permite valorar este proceso como centrado en ponerle fin a la guerra, acabar con los atropellos más inhumanos y garantizar un mínimo respeto a la oposición política, pero no tocó las causas más profundas de la violencia y del enfrentamiento que se ubican en las estructuras económicas y sociales.(2)


Es decir, que no negociaron una nueva sociedad para el país, sino pusieron fin a la violencia anti-capitalista. Y el Estado, ganador del conflicto armado, estaba contento con poner fin a esa violencia.

El tema económico y social que fue diseñado en términos tan vagos en los Acuerdos, a la hora de su ejecución se redujo a la entrega de tierras malas y pedregosas a excombatientes del FMLN, adicionadas con un azadón y unas sillas. (3)

Realmente, nunca se planteó una reforma agraria y entregar tierras a ex combatientes es un aliciente personal, no una reforma. Claro en Colombia se ha hecho entregas a los dirigentes de alto nivel y no a los rasos en otros procesos de paz. Los del M-19 y el EPL recibieron puestos en embajadas etc. Eso no se puede ver como más que un soborno individual, aunque en el caso colombiano el soborno fue mayor, en cuánto a bienestar personal, y menor, en cuanto al número reducido de beneficiarios.

Pero hoy día, ¿Cómo está El Salvador? ¿Cómo va la paz? ¿Cómo va la construcción de un nuevo país. Javier Giraldo lamenta que los niveles de violencia en el 2001, nueve años después de firmar los acuerdos, oscilaban, según la fuente, entre 120 y 150 (por cien mil) muertos por año, cifra casi comparable con los años de la guerra. Las cifras oficiales para ese año eran menores, situando la tasa de homicidio en 37,22. Aún si aceptamos las cifras oficiales la situación no es alentadora. Valga aclarar que las cifras sobre criminalidad en muchos países son indicativos, más no precisos; cualquier investigador en Colombia encuentra que las cifras de la Policía son distintas a las de medicina legal u otras fuentes.

Así es en El Salvador. Aún así las cifras que aparecen en el informe de la OEA muestran que la tasa de homicidios aumentó de 37.22 en 2001 a 69.2 en 2011, mientras en Colombia, un país en guerra, la tasa bajó de 65.1 a 37.7 (2010).4 Eso no sólo demuestra que La Paz, no ha conseguido la paz para el común de la gente, sino demuestra la hipocresía y el cinismo que acompañan a todos los procesos de paz. Puede haber intelectuales, ONGs, etc que les preocupa el baño de sangre, sin embargo, eso no es el motivo principal detrás de estos procesos, si lo fuera; El Salvador, una vez más sería el centro de los esfuerzos de las ONG y los gobiernos extranjeros. Pero no lo es, porque en El Salvador la violencia no tiene ningún propósito político, no representa una amenaza al sistema como tal. Entonces, como se dice vulgarmente ¡no hablemos mierda sobre la violencia! La violencia no le preocupa a las hinchas del proceso en La Habana, les preocupa la estabilidad para los inversionistas. Esa es una de las grandes lecciones de El Salvador. Las hinchas de la izquierda quieren ignorar esa realidad.

La Economía.

Tampoco es el caso que La Paz, haya logrado un bienestar para el pueblo. Uno de los argumentos frente al conflicto en Colombia es que sin el conflicto, el país podría avanzar y se solucionarían los problemas sociales. Eso ignora de plano que el país no es uno de los más desiguales de planeta por error, sino como resultado de las políticas adoptadas por las élites desde tiempo atrás. Esas políticas incluyen el asesinato, la masacre y el desplazamiento forzado como mecanismo de acumulación y no se limita a las acciones de unos hampones. ¿En los años de la violencia cuántas hectáreas fueron apropiadas por familias que hoy día tienen representación en el Congreso? Sin embargo, no sólo ignoran la historia del país sino ignoran las experiencias en otros países como El Salvador.

Los indicadores económicos del país no son nada alentadores para los pobres. El gran argumento de las ONG y el argumento que quizás más convence (después de la supuesta bajada en muertes violentas) es que se promete un futuro mejor. El analista James Petras ha señalado que la tasa de desempleo en El Salvador es superior al 50% y que más de 60% de los empleos son informales, sin pensiones, seguridad social etc. Además según Petras más de 2.5 millones de personas se vieron obligados a emigrar. (5) Dicha cifra es alarmante si tenemos en cuenta que la población de El Salvador es alrededor de 6.3 millones. No es sorprendente que haya unas 60.000 jóvenes en pandillas. Es más, el país no ha experimentado ningún desarrollo o avance económico aunque hoy día es un lugar seguro para la inversión extranjera.

La gente pobre en El Salvador vive del rebusque y las remesas. En 1992 cuando firmaron el acuerdo final de “paz” el país recibió USD 694 millones en remesas. Diez años después casi se triplica llegando a la cifra de USD 1.954 millones para luego situarse en el 2012 en USD 3.927 millones. O sea, un país en paz que se deshizo de sus jóvenes y no tan jóvenes obligándoles irse para los EE.UU. hoy día vive de ellos. Cuando se habla del éxito del proceso de paz no se habla de esta situación. Si lo comparamos con Colombia, vemos que también las remesas aumentaron en el mismo lapso, de USD 641 millones a USD 4.123 millones. (6) Hay dos cosas que debemos resaltar, primero Colombia tiene una población siete veces mayor que la de El Salvador y segundo, Colombia está en guerra en este lapso y no en “paz” como El Salvador. De hecho, en esta época el país vivió la expansión masiva de las FARC, la toma paramilitar de grandes ciudades (o partes de ellas) y un recrudecimiento de la guerra, y aún así luce mejor que El Salvador después de 20 años de “paz” y un los últimos años con un gobierno del FMLN. Un dirigente del FMLN y ex Secretario General de Partido Comunista nos dio la siguiente perla sobre las razones de firmar la paz, dos años antes de su muerte “Subrayo: abandonamos las armas, entramos en el sistema, para cambiar el sistema, no para que el sistema nos cambie a nosotros.(7) La realidad es otra, ellos son los que cambiaron, algunos muy rápidamente y una ojeada al gobierno salvadoreño del FMLN no nos deja ninguna duda. No cambió nada salvo ellos.

Guatemala

El conflicto en Guatemala fue de más larga duración que la de El Salvador datando desde 1960, aunque tiene sus raíces en el golpe de estado perpetrado por la CIA, United Fruits y la familia Dulles contra el gobierno de Jacobo Arbenz en 1954 (empero, la mecha fue el uso de Guatemala como base para atacar a Cuba). En un sólo año, Arbenz confiscó más de 603.000 hectáreas de tierras para repartir entre los pobres en parcelas de entre 3.5 hectáreas y 17.5 hectáreas. (8) Con el golpe hubo una contra reforma agraria. Ya para el año 1970 12. 800 fincas representaban 66% de la tierra y 366,100 fincas cubrían apenas el 12% de la tierra. (9) La cuestión de la tierra no era menor en Guatemala. Resolver los problemas de fondo del Conflicto es resolver la cuestión de la tierra, tal como es en Colombia. Sin embargo, eso no ocurrió. La URNG pactó por migajas. Ese conflicto por su larga duración tiene mucho en común con el conflicto colombiano y la actual coyuntura. Como señala el sociólogo mexicano, Sergio Tischer:

Los Acuerdos de Paz se proponen como un gran logro desde abajo. Pero no es así. La URNG fue derrotada militarmente y el poder militar-oligárquico estaba para ese entonces ya muy estabilizado. Fue un acuerdo sobre una relación de fuerzas muy desfavorable. Desde mi punto de vista la izquierda ha cometido un error: hacer pensar que los Acuerdos fueron una especie de revolución chiquita; que el Fondo de Tierras era una especie de reforma agraria, que el acceso a puestos públicos era un gran logro. Pero lo que se ha producido es un desfondamiento de las organizaciones populares. Las élites se vieron obligadas a pactar con las organizaciones armadas, pero ese pacto no traduce una relación de fuerzas favorable. Las organizaciones de masas estaban sumamente golpeadas y en el periodo posterior a la paz no se reconstruyeron, al contrario, entraron en un lógica de atomización y oenegización, en la que la cuestión de la transformación radical ha quedado a un lado y el objetivo principal es tratar de ver como se insertan en una institucionalidad que es parte de la nueva hegemonía.(10)

Un constante en los distintos acuerdos de paz que se han celebrado en Colombia es justamente lo que Tischer describe en el caso de Guatemala: repartan puestos en las embajadas, como hicieron con el M-19 y el EPL, proyectos agrícolas como hicieron con la guerrilla indigenista Quintín Lame o montar una ONG como fue el caso con el CRS y alguna que otra curul etc. No hay razones de fondo para creer que este proceso será tan distinto. Quedaron atrás los tiempos de otorgar puestos en embajadas, pero sí lo pueden hacer en otras entidades públicas y las FARC ya pidieron apoyo para emisoras e inclusive han planteado lo de curules, algo que al principio dijeron que no les interesaba. Resolver la cuestión agraria, motor y justificación para sublevarse contra el Estado, no se intentó para nada en Guatemala.

En cuanto al régimen de tenencia de la tierra, no se han operado modificaciones estructurales en el mismo después del conflicto armado y la firma de los Acuerdos de Paz (diciembre de 1996). Guatemala continúa siendo un país de pocos y grandes propietarios donde el 3% de los mismos usufructúa más del 60% de las propiedades. Si dibujamos estos datos en un mapa virtual, encontramos que el 3% de guatemaltecos es propietario de toda la superficie cultivable de al menos 13 de los 22 departamentos del país.(11)

En el actual proceso de paz en Colombia se refiere a estos países como ejemplos a seguir a pesar de los resultados de esos procesos y la rendición de la izquierda ante el neoliberalismo y sus propias élites. Varios dirigentes y representantes de esos procesos han venido a Colombia para animar a los colombianos a seguir su ejemplo. En ningún momento se discute los méritos, logros o fracasos de esos procesos. No se discute su realidad.

Teniendo en cuenta la importancia de la cuestión de la tierra en Guatemala, uno esperaría, ingenuamente que un proceso de paz pusiera fin al conflicto agrario o por lo menos haría avances significativos en la materia, tanto en la legislación y el reparto de tierras como en la estructura del poder en el campo. Pero una vez más vemos que no hay nada más lejos de la verdad. El acuerdo de paz en Guatemala, fue como se plantea en Colombia una serie de acuerdos sobre distintos puntos, uno de ellos siendo el tema agrario: El Acuerdo sobre Aspectos Socioeconómicos y Situación Agraria. Sobre el texto Javier Giraldo dice lo siguiente:

El texto está también sobresaturado de promesas y compromisos pero la gran mayoría redactados en términos gruesos y no en letra menuda y concreta. Llama la atención desde la introducción que el desarrollo económico se funda en “crecimiento económico con sostenibilidad, como condición para responder a las demandas sociales”, pero el modelo de crecimiento económico no se define ni se discute. Todo el documento da la impresión de que presupone el modelo económico vigente y se limita a programar mayor inversión social en aspectos de educación, salud, vivienda y trabajo, aumentando la cobertura, principalmente para que llegue a los sectores más débiles, la calidad y la participación en estos campos, y combatiendo la corrupción. El capítulo de la tierra es quizás el que desciende a cosas más concretas. Son tantos y tan grandes los compromisos, a la vez que tan genéricos, que uno duda sobre su posible ejecución.(12)


Giraldo, es algo generoso cuando dice que “el documento da la impresión de que presupone el modelo económico vigente” pues de eso se trata. Ninguna burguesía victoriosa o por lo menos invicta discute el modelo de país. El modelo y el poder nunca están en discusión. En todos los países donde ha habido procesos de paz, el modelo económico queda intacto con alguna que otra “concesión” que suele ser un intento de maquillar la realidad. No sólo países como Guatemala o El Salvador han seguido ese camino sino también países como Sudáfrica, un país que tiene los recursos materiales para trazar un camino distinto si quisiera. Giraldo también nos señala que muchos de los compromisos se escribieron en un lenguaje genérico. De esta manera el Estado no tiene por qué cumplir con lo acordado. Hay un mensaje genérico para consumo público y hay otro para los que realmente están analizando la realidad. Desafortunadamente, la izquierda no suele estar entre los que están parando bolas a la situación sino suelen tragarlo crudo el cuento de la paz sin análisis de verdad y por supuesto las ONG analizan la situación y la presentan de la forma más deshonesta que se pueda.

Las ONG, para distraer y evitar una discusión real, ponen el énfasis sobre el fin de la violencia. Como ya hemos dicho en el caso de El Salvador, la violencia que termina es la que se dirige contra el Estado en un vano intento de erguir un modelo nuevo. Algo parecido pasa en Guatemala donde la violencia es reinante.

La violencia se fortalece como causa, efecto y estado natural de este sistema donde los consensos mínimos logrados en 1996 se desvanecen: el consenso de la necesidad de un Estado redistribuidor; el consenso sobre la democracia como forma de gobierno; el consenso –o el imaginario- de una comunidad internacional comprometida con los cambios sociales; el consenso de que la seguridad es un factor imprescindible para la acumulación (y por tanto un sector importante de la oligarquía se compromete con el proceso democrático). Hoy, generan beneficios la inseguridad, la ausencia de normas, la carencia de leyes, el rompimiento uno por uno, escrupulosamente, de todos los códigos de convivencia social.

Se restringen los espacios de actuación, colectivos y personales, se debilitan las capacidades de reacción y acción social. Nuestro tiempo político se reconfigura. Lo vivimos, lo presentimos y también lo empezamos a nombrar: estado de guerra latente, neodictadura, el nuevo genocidio.(13)


El susodicho texto lamenta que desvanezca el consenso de los acuerdos de paz. Sólo se puede lamentar eso si uno realmente cree que hubo un consenso real entre el Estado victorioso y una insurgencia tan derrotada en términos políticos que nunca ha sido capaz de contraponer un análisis distinto sobre el proceso en que ellos aceptaron su derrota. Sin embargo, el texto demuestra una preocupación con alarmantes niveles de violencia. Mientras algunos aspectos de la violencia, como los relacionados con el narcotráfico pueden ser considerados como muestras de una violencia anti-estatal, hoy día no hay una violencia anti-capitalista, anti-sistema. El conflicto se acabó y como afirman algunos, puede que la violencia ya no sea una política de estado, pero no quiere decir que la persecución de las organizaciones obreras, campesinas, de derechos humanos entre otras haya terminado. Pues esa violencia sigue, claro a niveles mucho menores, pero eso no es un logro de los acuerdos, simplemente el capitalismo sabe dosificar su violencia. Donde no es necesario matar, no mata sino compra, soborna, amenaza, encarcela o atonta tal como hace en muchas partes de Europa. Donde todavía se ve esa necesidad de matar, los asesinatos siguen y no nos referimos a los asesinatos de alto perfil como el de Monseñor Gerardi sino a la gente de las organizaciones de base. Tal es el caso de los opositores a la empresa española Unión Fenosa. Es de notar que actualmente es una de las empresas más criticada en Colombia por sus relaciones con las comunidades. Entre el 2009 y 2010 ocho activistas quienes se oponían a la empresa fueron asesinados en Guatemala. (14)  Se supone que en un proceso de paz la insurgencia deje de intentar derrocar al Estado, algo que hizo y el Estado y las multinacionales y los grupos de la ultra derecha dejen de matar a los opositores. Pero no es así y en Colombia podemos afirmar sin lugar de equivocarnos que después de firmar los acuerdos seguirán matando a dirigentes en zonas mineras, palmeras, petroleras etc.

Si el proceso de paz en Colombia emula a otros procesos también toma prestado el mismo lenguaje. Desde hace mucho tiempo escuchamos la frase Justicia Social, inclusive en la Cumbre Agraria celebrada recientemente en Bogotá hubo una mesa de discusión sobre la Justicia Social. El término es algo importado del mundo de las ONG. No significa nada, nadie sabe definirlo bien, da la sensación que es como el viejo dicho sobre la pornografía, nadie sabe definirlo pero lo reconocemos cuando lo vemos, salvo que no lo hemos visto nunca. Pues, ¿la Justicia Social de las ONG existe en algún país? Es una pregunta que formulé una vez a una académica quien no me respondió, aunque casi formuló las palabras Escandinavia, Suiza etc. Aquí no hay espacio para tratar las realidades sociales de esos países, pero una pregunta sencilla para las ONG sería, cuando Suiza bota sus desechos tóxicos en África, la gente que vive alrededor de los botaderos forman parte de esa justicia social? Es una sola pregunta y la respuesta es no, porque la Justicia Social no existe en ninguna parte. El uso que se da al término se ve en las siguientes tres citas.

Juntos podemos hacer que nuestro país, con tanto talento y tantas posibilidades, alcance una paz verdadera: una paz que no es solo el fin de la violencia sino también el avance hacia una mayor justicia social.

Queremos un país justo, un país igualitario, un país donde la justicia social deje de ser un concepto etéreo y se plasme, con acciones concretas, en las vidas de nuestros compatriotas...

Sigamos perseverando en busca de una justicia social, sigamos luchando unidos por conseguir la paz.(15)


Esas citas podrían ser tomadas de las declaraciones de las FARC o de alguna ONG o inclusive esos “intelectuales” arrodillados, pero no son de ellos. Las tres citas son de nadie más ni nadie menos que Juan Manuel Santos, el presidente de Colombia. Él se siente muy cómodo empleando dicho término, es más en la primera cita dice que quiere avanzar hacia una mayor justicia social, es decir que ya existe en Colombia algún grado de justicia social.

Entonces ¿qué es lo que pasa con el uso de ese término por la izquierda? Pues por un lado las FARC y el ELN están señalando que para ellos la lucha por el socialismo es del pasado, pues la frase sustituye en las declaraciones a la palabra socialismo. Las ONG y los “intelectuales” están felices, pero hay algo muy grave en eso. No sólo abandonan la lucha por un socialismo que tanto pregonaban sino dicen al mundo que ellos abandonan cualquier pretensión a un cambio profundo en el país y un cambio en la estructura del poder, tal como hicieron en su momento el FMLN y la URNG. La Justicia Social significa eso, algunas reformas, algo más en el presupuesto de salud, quizás. No estamos hablando de cambios en la estructura del poder. Eso está descartado.

A lo largo del año y medio no ha habido ninguna discusión sobre la realidad de los procesos de paz y por lo tanto no hay una discusión real sobre lo que se puede esperar de este proceso en Colombia, no obstante una plétora de conferencias, artículos y discursos sobre el tema. La derrota del proyecto político de la insurgencia no se discute sino se habla en medio de la completa ausencia de pruebas de la mejora que significa para el país. Las derrotas y fracasos en otros países se presentan como victorias del pueblo y avances. George Orwell está vivo, la guerra es la paz y la mentira es la verdad. Aunque quizás Orwell tendría dificultades para imaginar un doble pensar de las magnitudes de estos procesos de paz con su abuso de lenguaje.

La segunda parte de este artículo mirará al proceso actual en Colombia y los “acuerdos” ya alcanzados entre las partes.

Notas:

1 Vargas, A (2013). Conversaciones de la Habana: avizoran una mejor sociedad, Semana Edición 382, 2013

2 Giraldo, J. (2003). Búsqueda de Verdad y Justicia: Seis experiencias en posconflicto, Cinep, Bogotá pág 110

3 pág 115

4 OEA (2012) Informe Sobre Seguridad Ciudadana En Las Américas 2012: Estadísticas oficiales de Seguridad Ciudadana producidas por los Estados miembros de la OEA, Washington, pág 18

5 Petras, J (2013) Do “Peace Accords” Lead to Peace, Justice and Security for the People?
http://petras.lahaine.org

6 Figures taken from World Bank Annual Remittance Data.

7 Handal, S.J. (2004) El FMLN y la vigencia del pensamiento revolucionario en El Salvador pág 2 www.rebelion.org y 17.5 hectáreas.

8 Cifras tomadas de www.congcoop.org

9 Monterroso Salvatierra, N. (2007) La soberanía alimentaria y la reforma agraria en los paradigmas de desarrollo rural. La experiencia latinoamericana. In Territorios No 2. Octubre 2007, Congcoop & IDEAR, Guatemala. Pág 34

10 1954 todavía está presente en el Guatemala de hoy Entrevista con Sergio Tischer, Inforpress publicada en www.rebelion.org

11 Cabanas, A (2012) La paz, ese paréntesis (1996-­‐2011): Revisión crítica del proceso de paz en Guatemala, Memorial de Guatemala, Guatemala pág 108

12 Giraldo, J (2003) op. cit. Pág 139

13 Cabanas, A. (2012) op. cit. Pág 299

14 Veáse Ocho activistas opuestos a Unión Fenosa asesinados en seis meses en Guatemala www.rebelion.org

15 Las tres citas son tomadas de la sección de discurso de la página web de la presidencia, como tal son discursos y pronunciamientos oficiales y no son ningún desliz veáse www.presidencia.gov.co

Uno, dos, cien Buenaventuras por toda Colombia…


|Por José Antonio Gutiérrez D.|Rebelión|

“Estos encontraban una serie de cuerpos desfigurados, esparcidos por el lugar, vestigios de un antagonismo social ciego y aniquilador. Dicha escena podía corresponder a algo absolutamente caótico y desordenado donde los cadáveres se encontraban desmembrados, diseminados o apilados por todo el lugar. Pero también era factible encontrar escenas donde existía un orden intencional, una verdadera puesta en escena. (…) Este procedimiento buscaba, ante todo, aterrorizar a los habitantes de la vereda quienes huían abandonándolo todo.”  (María Victoria Uribe Alarcón, “Antropología de la Inhumanidad”, 2004, p.92)

La llegada a Buenaventura deja de entrada un cierto sentimiento de desazón. Da la sensación que todos los edificios están a punto de caerse, enmohecidos, hongueados; a diferencia de otras partes de Colombia, se respira la desconfianza y el miedo… la sensación de abandono es evidente. Es increíble que la mayoría del comercio internacional de Colombia pase por ese puerto, lo que señala ese carácter contradictorio del capitalismo, en el cual inversión y despojo son términos indisociables. La miseria es un concepto relativo y se hace más odiosa cuando más riqueza le rodea.

Lo que ocurre en Buenaventura, donde a diario aparecen cuerpos humanos desmembrados flotando entre los manglares o esparcidos por las calles, no es algo desconocido para las mayorías. De repente todo el mundo se ha puesto a hablar de Buenaventura en Colombia. Con indignación se escriben notas periodísticas y se transmiten programas sobre la desesperanzadora situación que vive la ciudad en manos del flagelo paramilitar (hoy operando bajo los nombres de Urabeños, Rastrojos, Empresa). Se ha puesto el grito en el cielo por el horror de las “Casas de Pique”, verdaderas carnicerías para humanos, que todo el mundo conoce y ve, menos la policía, el ejército y las autoridades. Pero el trato que se da a la noticia, como siempre, es muy pobre, sensacionalista, descontextualizado. En nada difiere del tratamiento que periódicamente reciben otros escándalos humanitarios en Colombia. Un día los medios se indignan con los falsos positivos, al siguiente con los desplazados, después la vaina es con los feminicidios, patalean, acusan, se escandalizan y luego no pasa nada. Es como si a través de la cobertura noticiosa mediocre se exorcizara al horror y se calmara las conciencias, trivializando de paso el terror. Ahora el turno le toca a Buenaventura.

Estos arranques espasmódicos noticiosos, como que buscaran concentrar todo el terror que se vive en Colombia en un sólo punto, convertir al conflicto que consume al país en un hecho puntual, aislado, identificable en el mapa. Pero la realidad es que los descuartizamientos, que llevan el sello inconfundible del paramilitarismo -que pasa de agache para todos menos para quienes padecen de él-, ocurren en muchos puntos del país, donde coexisten los intereses económicos con la (para)militarización. Lo realmente doloroso es que, con todo lo excepcional que pueda parecer Buenaventura, no lo es tanto. Basta con mirar a Soacha o a los Altos de Cazuca, para no alejarse mucho de la capital. O ver las fotografías de las masacres de Medellín. El paramilitarismo se ha dedicado a crear uno, dos, cien Buenaventuras en todo el territorio colombiano. Y lo han hecho a punta de motosierra, machete y hacha, siempre con la mirada complaciente de la llamada “fuerza pública”.

Cualquiera pensaría que la tragedia de Buenaventura es algo reciente, pero en realidad es una cosa que viene de largo: hace casi 10 años que no hay presencia insurgente en los barrios de bajamar y el dominio total del paramilitarismo ha coincidido con la exacerbación de la crueldad. Paramilitarismo que según todos los informes oficiales no existe, pero que ahí está. Buenaventura desmiente esa mentirilla repetida hasta el cansancio de que el paramilitarismo es una respuesta al supuesto “horror” guerrillero y que, en ausencia de insurgencia, se desvanecería por falta de razón de ser. No es casual que un muchacho me confesara nerviosamente, cuando le pregunté durante un viaje en bus que en qué momento se había jodido Buenaventura, que “cuando sacaron a la guerrilla, ahí es que la vaina se puso calavera”.

El repertorio para infundir terror también es cuento viejo: esa profanación del cuerpo de la víctima es algo que viene desde épocas de la “Violencia” en los ‘40. Desde entonces que existe un nutrido léxico para las modalidades del horror: bocachiquiar, picar pa’ tamal, matar la semilla, corte de corbata, de franela, de mica, de florero, etc. Simbólicamente, se disloca a la comunidad mediante la dislocación del cuerpo victimizado. No se trata sólo de matar, sino de rematar, de dejar bien muerto, como si se temiera supersticiosamente la venganza del muerto, como lo señala Uribe Alarcón en la “Antropología de la Inhumanidad”. Según ella, se animaliza a la víctima para crear la distancia espiritual que permite el desgarramiento físico y se crea un espacio ritual ad hoc para el sacrificio. Pero aunque en la Casa de Pique se reproduce el modelo de la carnicería, se va aún más allá, pues al animal no se le tortura hasta que muera, ni intervienen hachas ni motosierras, ni se le ata a una mesa de madera vivo mientras se le troza por partes en medio de gritos de agonía.

Acá los paramilitares no desaparecen a la gente sino parcialmente. A veces no se encuentra el torso o la cabeza, pero siempre se encuentra algo, aunque solamente sean los dedos. Se transmite el horrendo mensaje mediante la evidencia física de la tortura a la vez que se impide el proceso ritual vindicador que describe Alfredo Molano: “Se prepara el cuerpo poniéndole una de las prendas con que fue asesinado; se le amarran los dedos gordos de los pies con un cordón de un par de zapatos negros recién comprados y se le mete en la boca un papelito con los nombres de los asesinos. A los pocos días los victimarios caen asesinados o se van muriendo de palidez”[1]. Los medios que reproducen el hecho noticioso de manera sensacionalista, morbosa y descontextualizada, divulgan y amplifican el terror, transmitiendo así el miedo paralizante de manera totalmente funcional al paramilitarismo.

¿Qué buscan los descuartizamientos en Buenaventura? Exactamente lo mismo que buscaban los descuartizamientos en el primer ciclo de Violencia: que la gente huya, abandonándolo todo. Activistas del Proceso de Comunidades Negras (PCN) nos comentaban, durante una visita al puerto en el marco de la X delegación asturiana-irlandesa de derechos humanos, que el objetivo de todo esto era sacar la población local y abrir paso al gran proyecto de remodelación que acarician las autoridades locales y nacionales. Para abrir paso al aeropuerto y a los mega-puertos modernos que estén a la altura de las exigencias de los acuerdos de libre comercio y de la Alianza del Pacífico, se necesitará sacar a tanto negro pobre del territorio. Es más fácil desplazar que reubicar a la gente o alcanzar un acuerdo satisfactorio para ellos, más aún cuando el “progreso” no está pensado para beneficiarlos.

Esta violencia no es ni caótica ni gratuita, sino que responde a un modelo demasiado familiar de generalizar el terror para desplazar y hacerse con el territorio, en nombre del progreso. Es una violencia demasiado ritualizada: “ La técnica del terror exige que la gente se dé cuenta pero no cuente; vea la captura de la víctima en el barrio, la manera como la arrastran, y oiga los gritos de socorro, los alaridos de perdón y clemencia y, por último, aullidos de dolor. Después, silencio: terrible vacío. Los gritos se quedan a vivir en la cabeza de la gente. Todos temen ser el siguiente en una lista que nadie elabora. Los vecinos oyen, el barrio oye, la zona sabe, la ciudad se entera. Las autoridades no oyen, no ven, no saben ” [2]. Pese a todo, aún hay resistencia. Los vecinos de Puente Nayero, en La Playita, han decretado su barrio como un “Espacio de Vida y Humanitario”, en abierto desafío al paramilitarismo [3]. Desde Febrero que se vienen sucediendo masivas protestas populares contra el paramilitarismo, a las que se han sumado incluso los comerciantes a quienes muchos desprecian pues recuerdan que fueron ellos quienes financiaron la llegada de los paracos en el 2000, sólo que ahora “están mamados de pagar vacunas”. Autoridades locales, policía, militares, comerciales, todos amamantaron este monstruo descuartizador. El lápiz con el que el pueblo escribe su historia no tiene borrador. Así se van construyendo barreras de contención a la maquinaria de la muerte.

Ahora que el pueblo va perdiendo el miedo es que el gobierno reacciona militarizando el puerto. Militarización que, como es natural, no está pensada en beneficio de los empobrecidos de siempre, sino de acelerar su proyecto de Buenaventura industrial-portuaria. Buenaventura parece el lugar más desolador del planeta, y sin embargo, aún ahí, el pueblo colombiano da muestras de sus reservas morales para construir un mejor futuro, y creará uno, dos cien puntos de resistencia desde los cuales recuperar a Buenaventura de los mercaderes de la muerte. No pasarán, ni sus paracos, ni sus megapuertos, ni su modelo antisocial de desarrollo.

NOTAS:

[ 1] http://www.elespectador.com/noticias/nacional/leones-y-bufalos-articulo-481022
[2] http://www.elespectador.com/opinion/remilitarizacion-buenaventura-columna-482425
[3] http://justiciaypazcolombia.com/Por-nuestro-presente-y-futuro-de

FUENTE: http://www.rebelion.org/

(*) José Antonio Gutiérrez D. es militante libertario residente en Irlanda, donde participa en los movimientos de solidaridad con América Latina y Colombia, colaborador de la revista CEPA (Colombia) y El Ciudadano (Chile), así como del sitio web internacional www.anarkismo.net.  Autor de "Problemas e Possibilidades do Anarquismo" (en portugués, Faisca ed., 2011) y coordinador del libro "Orígenes Libertarios del Primero de Mayo en América Latina" (Quimantú ed. 2010).

 

ATENTADO TERRORISTA CONTRA SINTRAEMCALI


A SOLO CINCO DÍAS DE QUE JUEZ DE LA REPUBLICA ORDENARA  PERDON
A PRESIDENTE Y VICEPRESIDENTE

Las organizaciones sindicales y defensoras de los derechos humanos abajo firmantes, nos permitimos denunciar ante la comunidad nacional e internacional, el ataque terrorista de que fuera objeto la sede del Sindicato de Trabajadores de las Empresas Municipales de Cali –SINTRAEMCALI, organización sindical que desde el año 2004, de manera incesante ha sido objeto de prácticas y políticas antisindicales desde el Estado, traducidas en ataques verbales, amenazas de muerte, atentados contra la vida y la integridad personal, desplazamiento y exilio, que han buscado su destrucción.
HECHOS

1)   El día 16 de abril de 2014, siendo aproximadamente las 2:25 de la madrugada, se escucharon ruidos en el sector, momento en el cual el vigilante de la sede se acercó a una de las ventanas y pudo observar que estaban lanzando bombas incendiarias en contra de la sede, ubicada en el barrio San Nicolás de la ciudad de Cali, Departamento del Valle del Cauca.

2)   Las puertas de la sede sufrieron avería como fruto del calor, la fachada quedo ahumada y la tubería del agua se reventó, lo que contribuyó a controlar el incendio.

3)   Los autores de estos hechos fueron cuatro (4) individuos, dos de los cuales se desplazaban en una motocicleta y otros dos (2) a pie, quienes posteriormente abordaron un taxi en el cual abandonaron el lugar.

ANTECEDENTE INMEDIATO

El día 11 de abril de 2014, siendo las 4:00 p.m.,  la Juez 29 Penal Municipal de Bogotá ordenó al Presidente de la República Juan Manuel Santos, así como al Vicepresidente de la República, Angelino Garzón,  realizar actos de perdón a favor de los integrantes de SINTRAEMCALI, SINTRAUNICOL y SINTRATELEFONOS, por los crímenes de que fueron objeto durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez.

CONTEXTO

a)    En el mes de julio de 2004 por parte de la Gerencia de EMCALI, que estaba recién intervenida por orden del Presidente Álvaro Uribe Vélez y la Superintendente de Servicios Públicos Domiciliario Eva María Uribe Tobón, se produjo el despido de cincuenta y un (51) trabajadores, entre ellos seis (6) Directivos Sindicales. El 29 de marzo de 2012, la Corte Constitucional dictó la sentencia T-261, en la que ordenó el reintegro de estos trabajadores precisando que “del material probatorio allegado al expediente se puede concluir que el despido de los trabajadores obedeció más a una conducta antisindical del empleador”. (Se resalta)

b)   El 24 de septiembre de 2004, se puso al descubierto la existencia de la llamada “Operación Dragón”, plan que tenía como propósito atentar contra los derechos a la vida, la integridad y la libertad personal de dirigentes sindicales, defensores de derechos humanos y líderes políticos de oposición.

En el curso de las investigaciones se pudo establecer que con el aval de la Superintendente de Servicios Públicos, fue contratada la empresa Consultoría Integral Latinoamericana, que subcontrató a la empresa privada armada SERACIS, las cuales adelantaron acciones para infiltrar a SINTRAEMCALI, penetrar los esquemas de seguridad de sindicalistas y líderes políticos, buscando además establecer debilidades en los mismos, en el propósito de adelantar planes de exterminio.

En la actualidad el Coronel (r)  Julián Villate Leal y dos Mayores (r) están siendo sometidos a Juicio por estos hechos, que contaban con el apoyo del Ministerio de Defensa, Ministerio del Interior y Departamento Administrativo de Seguridad, entre otras instituciones.

c)    Entre el 19 y 27 de julio de 2007, Álvaro Uribe Vélez, Francisco Santos Calderón y José Obdulio Gaviria, adelantaron una campaña pública nacional e internacional tendiente a presentar a los integrantes de SINTRAEMCALI, SINTRAUNICOL y SINTRATELEFONOS, como testaferros del terrorismo y aliados de la subversión. Para tal fin adelantaron ruedas de prensa, publicaron columnas en diversos medios de comunicación y adelantaron actos públicos de agravio en el país y en el exterior.

d)   El 7 de agosto de 2007 en los correos electrónicos de las organizaciones sindicales, es decir 13 días después de los últimos ataques hechos por Álvaro Uribe Vélez, Francisco Santos Calderón y José Obdulio Gaviria, fue recibida una amenaza suscrita por la estructura paramilitar “Águilas Negras”. En dicha amenaza las Juntas Directivas son declarados objetivo militar y se les da un plazo de 30 días para abandonar el país.

En dicha amenaza las Juntas Directivas son declarados objetivo militar y se les da un plazo de 30 días para abandonar el país

Luego de iniciado los correspondientes procesos judiciales contra altos funcionarios estatales, el día tres (3) de febrero de 2012, Francisco Santos Calderón realizó una rueda de prensa en la ciudad de Bogotá, en la cual se retracto de las acusaciones hechas en contra de las organizaciones sindicales y pidió perdón por sus actos, habiendo concurrido ante la Juez que iba a iniciar el juicio en su contra, para pedir perdón y solicitar fuera archivado el proceso, a lo cual accedió la justicia.

El día 10 de abril de 2014, José Obdulio Gaviria asistió al bunker de la Fiscalía General de la Nación, en donde también pidió perdón en rueda de prensa.

El día 11 de abril de 2014, la Juez 29 Penal Municipal con Funciones de Conocimiento de la ciudad de Bogotá, en diligencia de audiencia pública reconoció que los actos ocurridos entre el 19 y 27 de julio de 2007, eran actos de Estado, que configuraban un crimen, razón por la cual aceptó el pedido del representante de SINTRAEMCALI y SINTRAUNICOL y ordenó al Presidente y Vicepresidente de la República realizar actos de reparación y adoptar medidas para que hechos como estos no se vuelvan a repetir.

Ante los hechos aquí relatados, que se producen solo cinco (5) días después de haber sida dictada una orden de reparar los crímenes de Estado, nos permitimos solicitarles:

    Se exprese la preocupación ante el ataque sufrido en la sede de SINTRAEMCALI y en particular ante el riesgo que experimentan los integrantes de dicha organización sindical, sus directivos y los abogados que han llevado la representación judicial en estos casos.

    Se adopten de manera URGENTE Y EXTRAORDINARIA, medidas para proteger la vida e integridad personal los integrantes de dicha organización sindical, sus directivos y los abogados que han llevado la representación judicial en estos casos, las que fueran en el pasado suspendidas en el contexto de persecución y ataque.

    Se inicien las investigaciones que permitan individualizar a los autores materiales e intelectuales de estos hechos, haciéndoles comparecer ante la Justicia para que respondan por sus actos.


SINTRAEMCALI
NOMADESC
COMISION INTERNACIONAL DE JURISTAS – Representante América Latina
DHCOLOMBIA
CORPORACION SEMBRAR
SINTRAUNICOL
CENTRAL UNITARIA DE TRABAJADORES – VALLE DEL CAUCA
CAMPAÑA PROHIBIDO OLVIDAR
CONGRESO DE LOS PUEBLOS

Encuentro Binacional de Comunicación Alternativa y Comunitaria - Trascendiendo las Fronteras


Durante el encuentro Binacional de Comunicación Alternativa y Comunitaria, realizado entre el 4 y 6 de abril de 2014 en el Municipio de Córdoba, aldea San Joaquín, Estado Táchira (Venezuela), se intercambiaron diversas experiencias de trabajo comunitario y comunicativo binacionales y se consolidó una propuesta de trabajo con el objetivo de fortalecer nuestra hermandad.

En este encuentro se contó con la participación de los y las integrantes de los siguientes colectivos comunicacionales: Contagio Radio, Colombia Informa, Corporación Periferia Prensa Alternativa, Tatuy TVC, Alba Tv, Escuela Popular de Comunicación - Casa del Costuero (Mérida), Sistema Zamora Libre, Escuela de Comunicación Popular Jaime Garzón-Manizales (El Salmón Urbano, Trabajo Social Crítico, Rebelde medios alternativos, Viva Vos, El Vocero Popular-Modep), Escuela de Feminismo Popular, ANMCLA Córdoba, Radio la Voz de Manaure, Barrio Tv, Atalaya F.M. Cúcuta, Movimiento Comunero Agroecológico, Radio Misión 94.3 FM, Comuna Agroecológica el Tambor, Ejército Comunicacional de Liberación, Sistema Tachirense de Comunicación Popular, Guerrilla Comunicacional Andrés Bello, FUNDACOMUNAL -Ministerio del Poder Popular para las Comunas, Periódico Congreso de los Pueblos-Capítulo Venezuela, en donde llegamos a los siguientes acuerdos:

- Entendemos que en estos momentos se adelanta de manera activa y contundente una estrategia mediática cuyo objetivo es de confundir y persuadir a las masas para debilitar el proyecto de gobierno de República Bolivariana de Venezuela, constituido por elección popular. Esta estrategia llevada a cabo a través de los medios masivos de comunicación, por parte de la derecha nacional e internacional, cuenta con la injerencia del gobierno de Estados Unidos y las grandes multinacionales. Por lo tanto nos vemos en la necesitad moral de manifestarnos aunando nuestros esfuerzos como colectivos comunicacionales que nos permitan informar de manera acertada la realidad de la situación política en Venezuela.

- De igual manera observamos la evidente intromisión de los medios masivos de comunicación de Colombia, que aliados a los medios privados venezolanos en los asuntos internos de dicho país buscan y apoyan la inestabilidad del Gobierno y sus Instituciones.

- Vemos con preocupación la total invisibilización de los actos delincuenciales realizados por parte de grupos “manitas blancas” conformados por los sectores de oposición al gobierno actual y que obran conforme a sus ideales de ultraderecha, apoyados por grupos paramilitares procedentes de varios países de América Latina, hiriendo y asesinando la población civil; incendiando y destruyendo edificaciones institucionales y de beneficio social como Ministerios e Instituciones Educativa, la quema de más de 5.000 árboles, atentado contra el derecho a la vida envenenando el agua de la planta de acueducto en el Estado de Mérida.


- Por otra parte hemos decidido apoyar las movilizaciones y las justas luchas del pueblo colombiano, quienes vienen proponiendo y construyendo un proyecto de país en paz y con justicia social, que se vienen desarrollando en medio de intereses económicos transnacionales sobre los territorios de poblaciones afro, indígenas y mestizas, los diálogos de paz desarrollados en la Habana y próximamente en Ecuador y ad portas a la jornada electoral presidencial.

- Por este contexto binacional nos comprometemos a generar acciones colectivas que nos permitan a través de la comunicación alternativa y comunitaria, visibilizar la realidad de nuestros pueblos, formar conciencia política e ideológica, incidir en la organización, participación y movilización de los sectores populares, contra las diferentes estrategias de guerra mediática.

Por lo tanto, consolidaremos propuestas binacionales que permitan fortalecer los procesos comunicacionales de los diferentes colectivos convocados a este primer encuentro e iremos articulando otras propuestas de Comunicación Alternativa, Comunitaria o Popular de Latinoamérica. Por eso invitamos a las diferentes organizaciones de trabajo popular, que conciben la comunicación como una forma de lucha de los pueblos a participar en la construcción de la verdadera Patria Grande que queremos.

El Paro Nacional Agrario y Popular tiene fecha tras reunión con el presidente Santos: 1 de mayo



| www.colombiainforma.info|

"La interlocución con el gobierno seguirá, pero con la movilización", manifestó Marylén Serna, vocera del Congreso de los Pueblos que participó de la reunión en el Palacio Nariño con el Presidente de la República. El Paro anunciado no será sólo campesino: involucra a diversos sectores sociales y cuenta con amplios apoyos políticos.

La preocupación del gobierno nacional por la firmeza con que vienen manifestándose los distintos sectores agrarios, étnicos y populares en la construcción del Paro Nacional anunciado para las próximas semanas, tuvo un gesto de inconfundible lectura: la reunión a la que los dirigentes populares fueron convocados el pasado viernes en el Palacio Nariño. Allí, el propio presidente de la República Juan Manuel Santos encabezó la delegación oficial que incluyó al ministro de Trabajo, Agricultura e Interior, a viceministros de todas las carteras, a la directora del Departamento para la Prosperidad Social y al presidente del Congreso de la República. La gestión convocó también a personalidades como "garantes"; entre ellos el expresidente de la República Ernesto Samper, el representante a la Cámara y senador electo Iván Cepeda, el monseñor Sánchez Aponte por la Conferencia Episcopal, y Todd Howland, representante del Alto Comisionado de las Naciones Unidas en Colombia. Tanto nombre oficial, tanta institucionalidad hacen prever que el presidente Santos esta vez tomó nota del descontento social y difícilmente vuelva a referirse a la protesta en ciernes con el mismo desprecio con que lo hizo la vez anterior, cuando en medio de la paralización del país declaró: "ese tal Paro no existe".

La representación popular

Por las organizaciones populares asistieron 14 delegados y delegadas, en representación de los procesos que dieron vida a la Cumbre Agraria, Étnica y Popular semanas atrás: la Organización Nacional Indígena de Colombia -ONIC-, el Coordinador Nacional Agrario -CNA- y el Congreso de los Pueblos, la Mesa de Interlocución y Acuerdos -MIA- y Marcha Patriótica, el Proceso de Comunidades Negras -PCN-, la Mesa de Unidad Agraria -MUA-, la Asociación Nacional de Zonas de Reserva Campesina -ANZORC-, la Comisión de Organizaciones y Movimientos Sociales de Colombia -COMOSOC- y la Federación Nacional Sindical Unitaria Agropecuaria -Fensuagro-. Aunque no estuvieron presentes delegados de Las Dignidades, confirmaron que serán parte del Paro y las movilizaciones.

"El objetivo con el cual fuimos a esa reunión se cumplió, no era una negociación sino un espacio de presentación de los tres puntos básicos: pliego único, mesa única y Paro Nacional Agrario como instrumento de presión", explicó a Colombia Informa el presidente del Coordinador Nacional Agrario, Robert Daza. El líder campesino proveniente de Nariño, agregó: "Se va a iniciar un dialogo y una negociación exploratoria a mediados de la semana de Pascua con la disposición de que nos den señales de buena voluntad". Daza, al igual que los demás voceros de los distintos sectores, manifiesta un discurso abierto al diálogo pero igualmente firme en la decisión de la medida. Los incumplimientos con los que terminaron las gestiones el año que pasó son un mal antecedente para quienes buscan mejores resultados y para ello se muestran más unidos y firmes esta vez. "Más allá de estas reuniones iremos reafirmando las fechas del Paro Nacional Agrario, para algunos a partir del 1 de mayo, y que para el 5 de mayo estemos todo el mundo en las vías", concluye Daza.

Diálogo

Ante el presidente de la República fue Juvenal Arrieta, vocero de la organización indígena ONIC, quien justificó las nuevas medidas de protesta. Describió la agudización de la crisis rural por los problemas con las semillas, el panorama minero energético y los Tratados de Libre Comercio -TLC- que perjudican a los pequeños productores, echó en cara el incumplimiento de las distintas mesas regionales y nacionales de negociación, y reclamó por la impunidad a las violaciones de los Derechos Humanos a los participantes de las protestas en el año anterior, que dejó un saldo numeroso de muertos, heridos y detenidos. Por su parte José Santos Caicedo, vocero de las comunidades negras, explicó los 8 puntos del pliego aprobados en la Cumbre. "La política actual pone en riesgo la supervivencia de los sectores populares rurales", dijo ante el plantel oficial. Por la Marcha Patriótica fue su vocero, Andrés Gil, quien exigió una "Comisión de alto nivel" ante la que llevar adelante las negociaciones y reclamó garantías al ejercicio de la protesta social. Marylén Serna completó las ponencias en nombre del Congreso de los Pueblos.

Entonces fue el turno del presidente Santos. Con buen tono y palabras medidas, se comprometió a "respetar la protesta social" y aceptó que no puede impedir el paro que, según reconoció, "es un derecho que tienen los colombianos". Después de eso invitó a participar a las organizaciones del Pacto Agrario afín al gobierno que busca competir con la Cumbre en cuanto a la representatividad de los reclamos del campesinado. Por último, aceptó instalar una Mesa Nacional y delegó esa tarea al ministro de Interior, presente en el encuentro.

El pliego del Paro

La Cumbre Agraria realizada a mediados de marzo congregó a más de 5000 delegados y delegadas no sólo de organizaciones campesinas. Fruto del encuentro quedó consensuado un pliego unitario, que fijó los siguientes ejes que articulan el actual reclamo: Tierras, territorios colectivos y ordenamiento territorial; la economía propia contra el modelo de despojo; minería, energía y ruralidad; cultivos de coca, marihuana y amapola; derechos políticos, garantías, víctimas y justicia; derechos sociales; relación campo-ciudad; Paz, justicia social y solución política. Tras esa agenda ambiciosa están confluyendo hoy las expresiones más sólidas y organizadas del movimiento popular. El Paro será expresión de esa demanda política y esa potencialidad.


¿Por qué mataron a Alfredo Devia, el jefe de los nazis en Bogotá?



|www.las2orillas.co|

Una mezcla de extremismo y negocios oscuros acabaron con la vida de Alfredo Devia; quien de ser un jefe nazi, habría terminado trabajando para la mafia.

Sus más de dos metros de estatura, su cabeza rapada, sus brazos tatuados con esvásticas, dioses vikingos y la figura de Adolfo Hitler, su aguda voz con la que llevaba la batuta de un grupo de rock anticomunista llamado Quinta Columna, hacían de Alfredo un hombre que intimidaba con solo mirarlo a los ojos. Su figura de hombre rudo contrastaba con el tatuaje que llevaba al lado derecho de su corazón: el rostro de su hijo de dos años. Tatuaje y corazón que terminaron atravesados por las balas que le disparó una mujer, la cual al parecer hacía parte de un grupo de sicarios que le tendieron una celada para ajustar cuentas. Curiosamente, Alfredo estaba en lo mismo: haciendo un cobro no muy legal. Lo acompañaba su amigo y socio, Pablo Triviño, quien también resultó muerto en medio de la balacera que se desató el pasado martes bajo el sol del medio día en el barrio Santa Isabel al sur de Bogotá.

La tenacidad de Alfredo en los combates, desde muy joven lo convirtieron en el jefe del ala militar de Tercera Fuerza, un grupo “nacionalista identitario” que fundó hace más de 10 años junto a su camarada y compadre Diego Cubillos. Una cuadrilla de cabezas rapadas que buscaba reivindicar la ideología nazi en Colombia. Tercera Fuerza se levantó como el renacer de una organización que nació originalmente en Pereira, en el año 1956 bajo la dictadura del general Gustavo Rojas Pinilla, y cuyo lema era “Dios y Patria” con lo que demostraban respeto por la religión y por las fuerzas armadas. Paradójicamente, ‘Dios y patria’ es el mismo lema que tanto repite el director de la policía, general Rodolfo Palomino, hombre a quien muchos asociaban como uno de los amigos que Alfredo presumía tener dentro de la policía. Incluso, Devia, alardeaba cada vez que él y sus camaradas eran detenidos porque podían quedar en libertad con una sola llamada. De hecho, hay registro de miembros de su movimiento entrenando con integrantes de la Policía Nacional en los cerros de Monserrate en el sitio conocido como ‘Los tanques del silencio’ junto a la escuela de carabineros.

En los años noventa, Bogotá comenzó a ser el epicentro de las organizaciones neo nazis en Sur América, gracias a la influencia de movimientos como Tercera Fuerza, que logró ejercer el control a nivel local e internacional tras comenzar a organizar foros y conciertos con camaradas de otras partes del mundo.

Al mando de Alfredo, Tercera Fuerza sembró durante mucho tiempo el terror en las noches de la capital. Semanalmente se reunía en diferentes sitios con decenas de jóvenes militantes quienes salían a hacer rondas por las calles del centro de la ciudad. Noches de cerveza y música que muchas veces terminaban en corrida; así como pateaban ‘negros’, ‘putas’, ‘travestis’ y ‘maricas’ –como despectivamente llamaban a todo tipo de personas-, también eran usuales los enfrentamientos con grupos enemigos como ‘Los Rojos’ y tribus urbanas como ‘Rash’ -skinhead comunistas-, ‘Sharp’ -antirracistas- y las juventudes comunistas ‘JUCO’, grupos de jóvenes con los que se batieron a golpes, batazos y puñaladas en innumerables ocasiones por el control territorial de las fronteras invisibles. Una extensión de la violencia y el extremismo político en Colombia, en las calles bogotanas.

Sin embargo, la violencia entre tribus urbanas si ha dejado muertos, y muchos. Como el emblemático caso de Felipe Toquica, un menor de edad integrante de Tercera Fuerza quien murió apuñalado por un militante de un grupo comunista. Pero sus enfrentamientos nunca habían derivado en balaceras, como la que cegó la vida de Alfredo y su acompañante Pablo Triviño.

tra de las cosas que comenzó a llamar la atención, dentro y afuera de sus filas, fue el repunte económico de Tercera Fuerza. Inicialmente pedían aportes de apenas $5000, por cada persona que asistiera a sus reuniones para auto sostenerse, pero en los últimos años poco importó ese aporte y llegaron hasta tener sede propia y a organizar conciertos de alto vuelo.

De hecho trajeron a bandas internacionales de RAC, como: Aufbruch de Alemania, Warrios de Canadá, Núremberg de Uruguay y Ultra Sur de Argentina. Así como también realizar congresos con los directivos del partido de ultra derecha en España, Alianza Nacional, eventos cuya organización costaban más de $50 millones pesos.

“Las cosas se estaban empezando a calentar y por eso me fui”, dice Diego Marín*, un exmilitante que estuvo cuatro años en las filas de Tercera Fuerza. “Me fui básicamente por dos razones: primero porque cuando no podía asistir a las reuniones, era sancionado, insultado y agredido por Alfredo quien era muy violento e intolerante; y de otra parte, porque sentía que esto ya estaba pasando el limite, nos invitaban a acampar en casa de un señor muy millonario que todos sabían que era jefe paramilitar, sabíamos que le decían ‘El Cucho’ y que lo apodaban JJ Pimiento (…), no se nos decía mayor cosa, pero muchos comenzamos a sospechar que Alfredo y Diego estaban metidos en otras vueltas, muchos nos hemos ido por miedo, somos nazis, no delincuentes, la mayoría de gente es nueva y no sabe realmente que hay detrás”

No se sabe exactamente cuál era el papel de Pimiento en Tercera Fuerza, pero Cubillos y Devia visitaban frecuentemente su casa, un condominio ubicado en Altos de Yerbabuena, al norte de la ciudad. Conjunto residencial donde tiempo después fuera asesinado por dos sicarios quienes lo ajusticiaron a las cinco de la mañana mientras Pimiento hacia ejercicio.

Juan de Jesús Pimiento Traslaviña, alias ‘Juancho Diablo’, era un presunto jefe paramilitar del Magdalena Medio, incluso mencionado por Fredy Rendón Herrera, alias ‘El Alemán’, en declaraciones a Justicia y Paz, como uno de los emisarios de Víctor Carranza, reconocido esmeraldero conocido dentro de las AUC con el nombre de ‘Clodomiro Agamez’. Según “El Alemán” Pimiento fue el hombre que representó al Zar de las esmeraldas en las cumbres de comandantes paramilitares celebradas en 1997 y 1998 en las que se conformaron las Autodefensas Unidas de Colombia.

Un abogado que en algún momento fue contratado por Tercera Fuerza y que prefirió guardar su identidad, cuenta que estuvo en algunas reuniones en la casa de Pimiento. Esto fue lo que le contestó a Las2Orillas para este artículo:

¿Sabe cómo se financiaba el movimiento?

“Uno, las cuotas de los afiliados, y dos, la plata que les daba Juan de Jesús Pimiento. Este hombre era algo preparado y me gustó mucho su forma de pensar. Juan era un conocido paramilitar: me acuerdo muy bien en la primera reunión que tuvimos en su casa por el Castillo de Marroquín, que estaba con un hombre de color y le pidió cierta cantidad de dinero y le dijo ‘Mi comandante, cuente con ello para el lunes’, entonces se dirigió a Alfredo y le dijo ‘ya oíste el dinero lo puedes recoger el lunes’”.

¿Quiénes estaban en esa reunión?

“Muchos. Entre ellos Diego cubillos y el actual presidente de Tercera Fuerza Camilo Arévalo. Ellos viajaban mucho al Magdalena Medio, tanto Alfredo como Diego, y siempre llegaban con dinero incluso un sábado se me hizo muy raro unos tipos no muy confiables bajaron de una burbuja y entregaron un maletín a Diego, él se puso un poco nervioso y dejó a Tito encargado y desapareció”.

¿Y todos los militantes de Tercera Fuerza eran conscientes de esta situación?

“No, muy pocos iban a la casa del señor Pimiento. Había un descontento general. Los chicos siempre daban con sacrificio, pero nunca se sabía a dónde iban estos dineros, pero era conocido por todos las rumbas del ‘Triunvirato’ (los jefes) que muchas veces no podían hablar de lo bebidos que andaban”.

Pimiento, doctor en filosofía y autor del libro ‘Una cosa es contar y otra hallarse’ -un recuento de la violencia guerrillera y su infiltración en los movimientos sindicales-, también estuvo detenido en la cárcel Modelo de Bogotá en los años noventa, cuando compartió el ala de máxima seguridad con Jairo Velásquez, alias ‘Popeye’ y demostró su poder desatando una masacre de más de veinticinco presos en el patio de la guerrilla cuando se negaron a obedecer sus reglas.

Lo cierto es que a espaldas de muchos de los militantes de Tercera Fuerza, Alfredo Devia habría comenzado a trabajar en una ‘Oficina de Cobro’ al servicio de traficantes de droga en el sur de Bogotá, específicamente en la reconocida calle de ‘Cuadra Picha’ en la Avenida Primero de mayo. El centro de operaciones, al parecer, era el bar ‘Spoldin’, lugar donde también hacían los conciertos de Tercera Fuerza, y cuyo administrador se sabe que es el señor Adrián Díaz. Varias fuentes dan cuenta que desde aquel sitio es donde se distribuye la mayor parte de droga que circula en los demás bares de la zona.

Solo la cúpula de la organización, no más de diez, sabía en que andaba el líder de Tercera Fuerza. Aunque en las reuniones de los demás grupos nacionalistas, todos comentaban que Alfredo había tomado otro camino diferente a que lo dictaban sus ideales. Para muchos, entró a formar parte de ‘Los Urabeños’ y obedecía a las órdenes, paradójicamente, de alias ‘El negro’. Así mismo, investigadores han dado cuenta que el tráfico de drogas en la Avenida Primero de mayo también ha estado controlado por las bandas criminales de ‘Gancho mosco’ y ‘Gancho manguera’, dos grupos que fueron expulsados de la calle del Bronx en Bogotá, pero que actualmente se reparten el dominio de ‘Cuadra picha’.

“Alfredo murió en su ley y labró su propio destino”, dijo Richard Weich Stalin, el líder de la Unión Nacional Socialista de Colombia (UNSC), otra de organizaciones nacionalista. En el mismo comunicado, Weich Stalin lamento la muerte de Alfredo, le deseo un “descansó en paz” y aseguró que “la muerte del skinhead Alfredo Devia, deja una marca imborrable en la ciudad de Bogotá. Una marca de lo que una persona no debe ser, un no ejemplo de lo que se debe seguir. Deslealtad, traición, drogas, alcohol y prostitutas sumado a la corrupción y extorsión; como bien claro lo dejan los medios de comunicación. Todo lo contrario a lo que debe ser un verdadero N.S. Una verdad escondida a gritos, una verdad que algunos desconocen y que muchos otros sucumbieron y se deleitaron en complicidad. No me burlo, mucho menos me rio, pero que si aclaro y denuncio una vez más”.


Asesinan a líder campesino del Catatumbo


Asesinado por desconocidos Douglas Zuluaga presidente de la Junta de Acción Comunal del corregimiento Cartagenita, Catatumbo.

ASCAMCAT en su mandato para la defensa de los derechos humanos desea poner en conocimiento de la opinión pública un nuevo asesinato cometido contra un destacado líder comunal del corregimiento Cartagenita, perteneciente al municipio de Convención en el Catatumbo.

A primera hora del día de ayer, 10 de abril, el señor Douglas Zuluaga, presidente de la Junta de Acción Comunal de la vereda Cartagenita, se movilizaba en su moto por la trocha que lleva a la vereda Gramales. A la altura del lugar conocido como la subida al retiro, habría sido abordado por desconocidos que le dispararon en repetidas ocasiones. Campesinos de la zona encontraron el cuerpo sin vida del señor Zuluaga, con 10 disparos de arma de fuego.

El campesino fue víctima de los delitos de homicidio recogido en el artículo 103 del código penal con agravación punitiva establecida en el artículo 104 numeral 6: con sevicia, y el numeral 7: colocando a la víctima en situación de indefensión.

Este es el tercer caso en la región en que, en extrañas circunstancias, asesinan a campesinos participantes en el gran paro agrario del Catatumbo. Duvis Galvis, presidente de la Junta de Acción Comunal del Bojoso, vereda del municipio de Sardinata, fue asesinado a balazos también por parte de desconocidos. Eliécer Calderón Chiquillo también fue asesinado, en este caso por el ejército nacional, mientras se movilizaba en su moto al paso de un retén militar.

Consideramos este y los demás casos mencionados como una nueva retaliación y venganza contra nuestra base social por el éxito político y de participación que supuso el gran paro agrario del Catatumbo, más todavía cuando esta semana iniciaron las asambleas decisorias sobre la participación en el nuevo paro agrario, previsto para las primeras semanas del mes de mayo.

El ejército nacional hace presencia en la zona y, a pesar de eso, los campesinos reportan la existencia de un grupo armado sin ningún tipo de insignia ni camuflado que hacen presencia en la zona, desde hace algunos días, y que están generando fuerte zozobra en la población civil. En la zona también operan los tres grupos insurgentes, el ELN, las FARC-EP y el EPL

ASCAMCAT exige al gobierno nacional y al estado colombiano, que haga cumplir el mandato constitucional de la fuerza pública, como garante de la seguridad en todo el territorio nacional, e impida el accionar de los grupos paramilitares contra la población civil. De la misma manera exigimos que el ejército nacional, abandone la estrategia de asesinar mediante la tropa a miembros de nuestra organización.

Responsabilizamos al estado colombiano y al ministerio de defensa por el asesinato de nuestros campesinos y exigimos que se inicie una investigación seria sobre este nuevo atentado contra los derechos humanos de los catatumberos.

Asociación Campesina del Catatumbo - Ascamcat / Jueves 10 de abril de 2014


Vamos al Paro Agrario, Étnico y Popular



Informativo N° 1

Con un fraternal saludo les compartimos la información de las reuniones y acuerdos de la semana en curso, de manera que las Comisiones de Trabajo puedan orientar su trabajo.

La Comisión Política de los procesos de Cumbre ratifican su compromiso con la realización del Paro Agrario y Popular y hace un llamamiento a regiones, sectores y comisiones a trabajar con más ahínco para lograr las mejores condiciones económicas y políticas rumbo a la hora cero.

Asumimos que el paro inicia el día 28 de abril, cuando algunas organizaciones del proceso de Dignidades Agropecuarias saldrán a las calles. En ese sentido debemos dar todo el respaldo y difusión a esta movilización. Con procesos regionales de las Dignidades estamos conversando para llegar a acuerdos de actuación conjunta.

Los procesos de Cumbre estaremos saliendo a paro entre el 1 y el 5 mayo, de acuerdo a las condiciones de cada organización, en un diseño escalonado que esperamos ascienda y crezca día a día.

Las organizaciones sociales y políticas que nos articulamos en el Congreso de los Pueblos hemos fijado EL INICIO DEL PARO EN LAS CERO HORAS (00:01) DEL DÍA 1RO DE MAYO DE 2014, fecha ratificada en nuestro pasado Dinamizador Nacional. En ese mismo sentido se han pronunciado la ONIC, Asocampo (Comosoc), MUA, PCN, MCP. Otros procesos se vincularán en fechas posteriores a éstas.

Debemos tomar la iniciativa en citar y constituir los comandos de paro de regiones y ciudades. La citación debe ser lo más amplia posible, tratar de llegar a nuevos sectores (comunales, sectoriales, territoriales). Los Comandos de Paro deben quedar abiertos y dar cabida a procesos que se incorporen posteriormente.

Para el momento todas nuestras energías deben estar concentradas en conformar y fortalecer las comisiones de trabajo necesarias para salir al Paro. En ese sentido se deben hacer reuniones inmediatas de ajuste de planes de acción. Llamamos a todas las organizaciones a hacerse parte de las Comisiones y convocar a otros procesos para realizar un trabajo conjunto donde haya lugar. Las comisiones más importantes son: 1. Derechos Humanos, 2. Comunicaciones, 3. Relacionamiento, 4. Alimentación y transporte. De la misma manera se deben nombrar personas responsables para los Comandos de Paro y las vocerías, locales y regionales. Todo este trabajo organizativo se debe articular con la organización nacional.

Finalmente informamos que se está organizando una reunión con Presidencia de la República, en la cual esperamos una respuesta oficial a nuestro pliego unitario y a las demandas que estamos realizando como procesos populares.

Atentamente,

Vocería del Congreso de los Pueblos en Cumbre
Robert Daza, Marylen Serna, Alexandra Bermúdez, Isaac Marin, Ricardo Herrera.



Congreso de los Pueblos
Propuesta de país para una vida digna
Comisión de Comunicaciones
Colombia

Mancuso confirma que financió reelección de Uribe y que Francisco Santos insistió en crear el Bloque Capital



| http://radiomacondo.fm|

El exjefe paramilitar Salvatore Mancuso confesó, en entrevista con Caracol Radio, que sí se reunió con el expresidente Álvaro Uribe pero es un tema que, según él, “prefiero no abordar”.

“Yo entiendo los intereses de saber, pero entiéndame que para mí es complicado contar todo esto por favor entiendan….”, manifestó.

Dijo que se le entregó dinero a Jairo Andrés Angarita, conocido con el alias de ‘comandante Andrés’ para que contratara la logística para trasladar votantes y hacer publicidad a favor de la reelección de Álvaro Uribe en 2006.

“Yo a la reelección del presidente Uribe entregué aportes para que el comandante Andrés contratara buses para que hiciera propaganda y trasladara personas para la campaña del presidente Uribe”, explicó Mancuso.

El extraditado paramilitar manifestó que pese a sus revelaciones, no puede entregarlas a una autoridad judicial porque “no hay garantías ni seguridades jurídicas” para su familia y sus abogados.

Sobre la relación de Santiago Uribe, hermano del expresidente Uribe, con el paramilitarismo, se abstuvo de hacer cualquier pronunciamiento porque considera que lo que diga será tenido en cuenta como una venganza.

“Dios santo!! …no quiero referirme a estos temas, nuestras respuesta es considerada como una respuesta de venganza lo haría dentro de las diligencias judiciales”, manifestó.

Sostuvo que la directora del DAS, María del Pilar Hurtado, y José Miguel Narváez, sí tuvieron relación con los paramilitares y ellos fueron referenciados ante la justicia por Juan Carlos Sierra, alias “El Tuso”.

Mancuso reveló que la exsenadora Piedad Córdoba lo visitó en la cárcel, como a otros paramilitares, ante su preocupación por el futuro de la paz.

“La senadora nos ha visitado preocupada por el futuro de la paz del país y los obstáculos en su construcción. Hemos hechos algunos análisis de cuál sería el camino para que estos hechos no se repitan”, comentó.

Otras revelaciones

’Luis Carlos Restrepo sabía de las falsas desmovilizaciones; claro que sabía’, manifestó.

Dijo que es correcto decir que el general Montoya y Víctor Carranza tuvieron vínculos con las AUC.

’Francisco Santos insistió en la creación del bloque Capital de las Autodefensas’

’Nos pidieron pruebas, fotos, de las relaciones de los magistrados con Giorgio Sale’

’Francisco Santos insistió en la creación del bloque Capital de las Autodefensas’

“Un grupo de venezolanos buscó a las AUC para crear autodefensas en Venezuela y derrocar a Hugo Chávez”

“El gobierno anterior dispuso silenciarnos”

“Pedro Juan Moreno era un hombre que se identificaba con los conceptos de las autodefensas”

(*) La entrevista fue realizada por Caracol Radio el 11 de mayo de 2013.


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PROPÓSITO: 
Fortalecer el comité editorial del salmón y promover la escritura de artículos propios.

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Mínimo 6.

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Colombia: Militarización al servicio del extractivismo



El auge de las actividades extractivistas minero-energéticas en Colombia de los últimos años ha venido acompañada de una fuerte militarización de las zonas donde el sector minero-energético opera. El gobierno colombiano ha creado a lo largo de los últimos años los denominados Batallones Energéticos, Mineros y Viales. Artículo publicado en Boletín de Especuladores de la Guerra de War Resister’s International (WRI-IRG), Abril 2014 

Tomàs Gisbert Caselli y Maria Jesús Pinto (en català e inglés debajo) 
 
Las fuerzas armadas colombianas, con 281.400 efectivos son el segundo ejército más grande de toda Latinoamérica sólo superado por Brasil. A ellas hay sumar los 159.000 miembros de la Policía 
Nacional, policía militarizada que depende orgánicamente del Ministerio de Defensa. En Colombia hay 6,2 soldados por cada mil habitantes, ratio que casi cuatriplica el de Brasil. 

El auge de las actividades extractivistas minero-energéticas en Colombia de los últimos años ha venido acompañada de una fuerte militarización de las zonas donde el sector minero-energético opera. El gobierno colombiano ha creado a lo largo de los últimos años los denominados Batallones Energéticos, Mineros y Viales. Su crecimiento ha acompañado la política de atraer la inversión extranjera de las empresas multinacionales del sector para la implementación de la política neoliberal extractivista: la denominada “locomotora minero-energética”. Si a inicios de 2011 eran 11, en 2014 ya son 21 los batallones minero-energéticos. 

Los Batallones Minero-Energéticos están formados por 80.000 efectivos, el 36% del total de efectivos del Ejército de Tierra en el que están encuadrados, y representan casi un 30% de las fuerzas armadas. 

La fuerte militarización de las zonas extractivas no ha significado una mayor seguridad de las poblaciones afectadas. Censat Agua Viva y Mining Wacht Canadá advertían de que “las regiones ricas en recursos son la fuente del 87% de los desplazamientos forzados, 82% de las violaciones a los derechos humanos y al Derecho Internacional Humanitario, y 83% de los asesinatos de líderes sindicales”(1). La función de estas unidades, contra lo que pudiera parecer razonable, no es proveer seguridad pública sino asegurar las inversiones extranjeras y la extracción minero-energética. 

Varios de estos batallones están radicados en el interior mismo de las instalaciones de las empresas o minas, como es el caso del Batallón Militar 15, localizado desde octubre de 2011 dentro de los campos petroleros de la multinacional Pacific Rubiales, en Puerto Gaitán, donde la empresa además les aporta vehículos y combustible. O el Batallón Energético Vial nº 8 radicado en los terrenos e instalaciones de la minera Frontino Gold Mines, en el municipio de Segovia, tal como indica la misma página web del Ministerio de Defensa.

La colaboración entre ejército e inversionistas es fluida. Como indica el director de operaciones del Ejército, coronel Jorge Arturo Matamoros Blanco (2), el ejército analiza los proyectos que elaboran las propias empresas inversoras y los deriva a la división militar correspondiente para su protección. 
 
Aunque las autoridades militares siempre lo han negado, hay evidencias de que la protección de las empresas extractivas conlleva la concertación de “convenios” privados entre empresas extractivas y las Fuerzas Armadas, en los que las empresas pagarían altas sumas económicas al ejército, a cambio de seguridad y poder desarrollar sus planes. Estos acuerdos son secretos pero han trascendido a los medios de comunicación ya sea por investigaciones periodísticas (3) o porque directivos de las mismas empresas, sin ningún pudor así lo han expresado (4). Las comunidades locales afectadas ven con desconfianza el desplieguemilitar pues no sienten sus intereses protegidos por la fuerza pública, sino que por el contrario ésta va asegurar las actividades extractivas, los intereses de las grandes empresas extractivas, en abierta contradicción con sus medios de vida tradicionales y el medio ambiente que los permite. 

La presencia del ejército también ha ido acompañada de graves violaciones a los derechos humanos de esas zonas, de violaciones a las mujeres, de las ejecuciones extrajudiciales de los opositores y las opositoras a los proyectos mineros. Uno de los muchos casos denunciados fue en septiembre de 2006 el asesinato de Alejandro Uribre Chacón, opositor al proyecto de gran minería de la Kedhada SA en el sur de Bolívar, asesinado por efectivos del Batallón Antiaéreo nº2 Nueva Granada y presentado posteriormente como guerrillero dado de baja en combate, doce días después de que interpusiera una queja por presuntas persecuciones del ejército por sus denuncias 
contra la minera(5).

También es significativo el caso del apoyo del ejército a la entrada de la empresa Muriel Mining Corporation en el Norte del Chocó, donde apoyó sus actividades a pesar de un proceso fraudulento de consulta previo, tal como dictaminó la Corte constituciona (6), restringiendo la movilidad de los habitantes ancestrales en sus territorios y provocando graves abusos y el desplazamiento interno contra las poblaciones indígenas y afrocolombianas(7). 

Es evidente pues, que aunque estas unidades militares estén emplazadas en zonas dónde el conflicto con la insurgencia ha sido más agudo, y ese es el argumento que ha utilizado el gobierno para su existencia, el objetivo clave es la defensa de las transnacionales en contra de los derechos legítimos al territorio de las comunidades indígenas, campesinas y afrodescendientes, lo que ha provocado fuertes conflictos sociales, masacres y desplazamientos directamente relacionadas con esta política invasiva, muchas de ellas realizadas en connivencia de ejército, paramilitarismo y empresas. 

Tomás Gisbert, investigador del Centre Delàs de Estudios por la Paz. 
María Jesús Pinto, activista e investigadora en Derechos Humanos 

1 Para mayor información ver “Actores Armados Ilegales y Sector Extractivo en Colombia” de Frédéric Massé y Johana Camargo, CITpax-Observatorio Internacional sobre DDR y la Ley de Justicia y Paz.http://www.citpaxobservatorio.org/sitio/images/stories/Resumen_ejecutivo_DDR_Definitivo.pdf 
 Censat Agua-Viva y Mining Watch Canadá. “Tierras y conflicto - Extracción de recursos, derechos humanos y la responsabilidad empresarial: compañías canadienses en Colombia”. Septiembre de 2009, pág 2. 


Piedras en el Zapato - Documental Antiminero

SANARTE EN CUERPO Y ALMA