ELSALMON - Revista

... Gracias por elegir la dirección contraria, la de el salmón, que frente a la corriente reinvindica la vida y la dignidad como principios supremos de una Colombia justiciera y soberana... ¿Calamar o Salmón? http://elsalmonurbano.blogspot.com

El hundimiento de la bolsa muestra la locura del mercado



|POR TOM BRAMBLE|

El hundimiento de la bolsa de valores china a lo largo de las últimas tres semanas confirma que por mucho que los adalides del capitalismo pretendan que este sistema crea riqueza para la mayoría, no deja de ser un sistema anárquico, responsable de la ruina de millones de personas. El pasado 12 de junio, el valor de las acciones alcanzó su punto máximo, tras un crecimiento del 150 % durante los doce meses precedentes. Los precios de las acciones han caído ahora un 30 %, al cundir el pánico entre los inversores.

Cuando cae el mercado, se lleva consigo los ahorros de toda la vida de muchas decenas de millones de trabajadores chinos y miembros de la clase media, que constituyen el 80 % de los inversores. Estos inversores, que en su mayoría han tomado prestado dinero aportando el valor de las acciones como garantía (una práctica denominada “préstamos de margen” en la jerga financiera), están vendiendo ahora sus acciones en un mercado que desciende día a día. En algunos casos venden por miedo a que el precio siga cayendo. Más a menudo están obligados a vender porque los prestamistas insisten en cubrir sus pérdidas.

Estos son los que tienen suerte. Con cerca de tres cuartas partes del mercado de valores congelado debido a la suspensión de las cotizaciones y la activación de la limitación de pérdidas (la cotización se suspende cuando el precio de la acción desciende más del 10 % a lo largo del día), muchos otros inversores no tienen más remedio que permanecer mirando desde la grada. El coste humano del estallido de la burbuja es tremendo: empobrecimiento y pérdida de la dignidad para muchos, angustia y suicidios cuando las víctimas se enfrentan a su futuro arruinado.

El timo de la estampita

Los inversores chinos han sido víctimas de un cruel engaño. El gobierno empujó a los trabajadores y ciudadanos de clase media a especular en el mercado de valores. En China no existe una seguridad social; la atención sanitaria, que antes era gratuita, ahora resulta cara. La vivienda, que antes estaba garantizada por el Estado y por empresas públicas, se halla ahora en manos del sector inmobiliario y de la construcción. El coste de la enseñanza crece rápidamente y las pensiones son bajas. De ahí que muchos trabajadores chinos hayan renunciado al gasto en productos y servicios cotidianos con ánimo de incrementar sus ahorros –que llegaron a sumar el equivalente al 30 % del PIB–, simplemente para evitar la recaída en la pobreza. Han prescindido de algunas cosas buenas en la vida para asegurarse de que puedan pagar las facturas del hospital y evitar la indigencia cuando sean viejos.

Los bancos no pagan muchos intereses sobre los depósitos, de manera que la gente busca otros mecanismos para incrementar sus ahorros. Durante varios años, el mercado inmobiliario estuvo en auge y las inversiones en él generaban beneficios, pero ahora se ha desinflado y el dinero ha huido del mercado inmobiliario a la bolsa. El gobierno chino y los medios de comunicación animaron a los inversores a adquirir acciones, afirmando que estas eran una vía segura para ganar dinero.

El programa del presidente Xi Jinping desde que asumió el cargo en 2013 ha consistido en promover el capitalismo chino por dos vías: integrar más profundamente el mercado financiero chino en el mercado mundial e impulsar el consumo interior. En relación con la primera vía, el gobierno permite ahora a los inversores occidentales adquirir acciones de empresas chinas a través de la bolsa de Hong Kong. En cuanto al consumo interior, el gobierno anima a la gente a comprar acciones con la esperanza de que la proliferación de carteras de valores en manos de la clase media y de los trabajadores mejor pagados favorezca el consumo por parte de estos sectores, compensando de este modo el descenso de las exportaciones chinas y reequilibrando la demanda interior excesivamente escorada a la inversión. A ojos del gobierno, el auge del mercado de valores permitiría además a las empresas públicas endeudadas negociar préstamos para la financiación de su actividad.

El banco central, el llamado Banco Popular de China, ha hecho mucho por alimentar la burbuja convenciendo a millones de personas de que invirtieran sus ahorros en acciones. Rebajó los tipos de interés y relajó los niveles de reservas requeridos a los bancos, permitiéndoles prestar más. Facilitó el acceso de los bancos a fondos baratos, y a mediados de abril, en una traca final, permitió a los particulares abrir hasta 20 cuentas de negociación de acciones, provocando así una explosión de actividad negociadora y crediticia. Los préstamos de margen se dispararon, sextuplicándose en un periodo de 12 meses. Esta actividad no venía respaldada por un crecimiento de la economía productiva, que en realidad experimentaba la tasa de crecimiento más baja de muchos años. El gobierno reforzó asimismo la credibilidad de todo este ejercicio vinculando el mercado de valores a la solidez del liderazgo chino del presidente Xi. ¿Quién iba a apostar contra el poderío del Partido Comunista Chino, cuya mano alcanza hasta todos los rincones de la economía china?

La caída

Ahora el castillo de naipes se ha hundido. Los intentos del gobierno de evitar el colapso del mercado de valores no han servido de nada. Cada una de las medidas no parece sino convencer a los inversores de que el gobierno ha perdido el control y de que lo peor todavía está por llegar. En efecto, estas medidas, temerarias como son, casi garantizan que lo peor está por llegar. El hundimiento agravará los problemas de la economía productiva, y es probable que la destrucción de la noche a la mañana de una inmensa riqueza de los hogares haga que descienda el consumo y por tanto frene todavía más el crecimiento chino. Preocupa también la posibilidad de que el colapso del mercado de valores repercuta también en los bancos cuando se liquiden las acciones que servían de garantía de los préstamos bancarios. El mercado inmobiliario, que de por sí ya está deprimido, se verá afectado negativamente por los problemas de la banca.

El gobierno chino todavía cuenta con una serie de instrumentos fiscales y monetarios para limitar la repercusión del descalabro de la bolsa en la economía en general. Sin embargo, cuando se combinan con otros problemas de difícil solución, como las enormes deudas de los ayuntamientos y la capacidad excedentaria crónica en la industria y el sector inmobiliario, el viento en contra arrecia. Siendo China actualmente la segunda economía más grande del mundo y el mercado principal de numerosos países, la volatilidad de su economía preocupa como nunca antes. Los mercados de materias primas ya se encontraban en fase descendente antes de que estallara esta crisis. En estos momentos están acelerando la caída porque los inversores chinos venden todos los activos que pueden con el fin de obtener liquidez para hacer frente a los pagos y porque la desaceleración del crecimiento chino mermará la demanda de recursos y de energía. El precio del mineral de hierro ha descendido a menos de 45 dólares la tonelada, y los del cobre, el níquel, el aluminio y el cinc también descienden, mermando las perspectivas de Australia y otros países exportadores de materias primas.

La información periodística de la prensa financiera destaca por su indiferencia ante los millones de personas que se enfrentan ahora a un crudo futuro. Los mercados suben, los mercados bajan: nada fuera de lo normal. Sin embargo, la cobertura de China contrasta con la de Grecia. La caída de las acciones ha supuesto una pérdida de valor de 3,4 billones de dólares del mercado de valores de China, poco menos que el equivalente al valor total del PIB de Alemania, pero la cobertura en los medios se limita a las páginas económicas. La deuda de Grecia, en cambio, asciende a 354 000 millones de dólares, que solo representan una décima parte de las pérdidas chinas.

El desastre de los mercados chinos tiene sus propias características, pero no augura nada bueno para Occidente. Pese a las diferencias concretas, en Norteamérica, Europa y Japón se ha aplicado el mismo programa gubernamental de inflación de activos -empujando al alza el valor de las acciones y los bonos en un intento de estimular la economía real- desde que estalló la crisis financiera mundial. En Occidente, este programa se denomina “expansión cuantitativa” y ha sido responsable de la reducción de los tipos de interés a los niveles más bajos de la historia, del crecimiento de los mercados bursátiles y de la acumulación de fortunas por parte de las entidades financieras y los inversores acaudalados. En la vertiente de la inversión productiva, en cambio, el efecto ha sido casi nulo.

En Occidente, el desmantelamiento del Estado de bienestar y el mayor recurso a los fondos de pensiones privados en vez de las pensiones públicas también han llevado a que la suerte de cientos de millones de trabajadores dependa ahora de los vaivenes de los mercados de valores. Las caras demacradas de ciudadanos chinos que asisten actualmente a la disipación de sus perspectivas de futuro podrán verse también, pronto o tarde, en los países occidentales.
El hundimiento de la bolsa tendrá consecuencias políticas en China. La burbuja bursátil era un plan consciente urdido por el presidente Xi para reequilibrar la economía, y con el colapso del mercado de valores, la credibilidad de Xi ante otros dirigentes rivales del partido estará por los suelos, lo que estimulará las batallas fraccionales en el seno de la clase dominante. Y fuera de la clase dominante, entre los millones de personas desesperadas que han perdido sus ahorros, cundirá el resentimiento. La gente estará enfadada con el gobierno, que hace apenas unas semanas todavía afirmaba que invertir en acciones era una apuesta segura. También se percatarán de que muchos de los grandes inversores se descolgaron del mercado algunas semanas antes del colapso. Aunque esta rabia no se exprese en manifestaciones callejeras (que de todos modos no cabe descartar), en las mentes de muchos chinos cundirá la idea de que la elite dirigente no se preocupa para nada de su suerte.

Traducción: VIENTO SUR

|GRECIA|Acuerdo neocolonial y punto de bifurcación en Siryza



|POR JORGE SANMARTINO|

1-
Está hecho. No hay vuelta atrás. Alexis Tsipras logró que el parlamento apruebe el catálogo de imposiciones europeas denominado “acuerdo”. Es un rosario de imposiciones que la revista alemana Der Spiegel llamó un “catálogo de crueldades”. El parlamento griego, con el voto de toda la oposición y la división del bloque de Siryza, lo confirmaron y se aprestan a votar el segundo paquete de leyes. El memorándum es peor que el enviado por la troika y que fuera sometido a referéndum. Además de las políticas de ajuste sobre pensiones, salarios, IVA y restricción fiscal, se suma un fondo de privatizaciones que será directamente controlado por la CE y la revisión de toda la legislación laboral. Pero la política borbónica neocolonial europea agregó ahora la exigencia de que el ejecutivo envíe a Bruselas cualquier proyecto legislativo antes de enviarlo al parlamento en Atenas. El segundo paquete contempla la pérdida de vivienda para los que se retrasen en el pago de los intereses. Se trata de un estatuto de tutelaje. Grecia está obligada ahora a revisar lo que sus instituciones representativas han votado en estos últimos cinco meses. Eso obvio que estas medidas no sacarán a Grecia de la crisis, ni lograrán recuperar su inversión, ni mejorarán la ratio de PBI/ deuda. En esto hay que ahorrar palabras. Lo dijo el mismo FMI, el acuerdo es económicamente inviable. Sólo hace más tortuoso, sacrificial, el camino al default. A cambio, se ha prometido alguna hipotética y futura reestructuración de la deuda, que no contempla ninguna quita sustancial.

El memorándum representa un castigo ejemplar para quienes osaron convocar a un referéndum y someter a veredicto popular las imposiciones de la troika. También evitar el contagio de una experiencia que ponía en cuestión los fundamentos político-económicos de la Unión Europea: una moneda fuerte, superávit fiscales, contención del costo laboral, y la dominancia de la tecnoburocracia de Bruselas sobre las instancias democráticas electivas, en definitiva, de una Europa confeccionada a la medida de las grandes economías y el capital financiero concentrado. Se castiga y se humilla a la más importante experiencia de la izquierda europea que nació y ganó el apoyo popular sobre la base de un programa de recuperación social y anti-austeridad que contradecía las directivas europeas.

2-
Alemania cumplió un papel central en el desenlace de la crisis. Se ha dicho que Merkel, Schäuble e incluso el vicecanciller socialdemócrata Gabriel, en dos días y medio han dilapidado la imagen de una Alemania cosmopolita, amigable con el ambiente y la diversidad y de una sensibilidad “posnacional”, que habían construido durante los últimos 25 años. O como lo dijeron Anthony Faiola y Stephanie Kirchner en el Washington Post del 17 de julio, la Alemania moderna perdía en horas el perfil que se había moldeado durante años de ser el abanderado del pacifismo mundial y artífices de un semillero de la cultura juvenil progresista. Sometida a una crisis europea que ya lleva 5 años y de la que se dice que es la peor desde la crisis de los años 20, decidió actuar de manera disciplinar, abandonando toda pretensión hegemónica. Lo que se quebró fue la frágil imagen que el europeísmo democratizante había instalado en el sentido común europeo y quizá mundial. Una Europa que, más allá de fracasos o dificultades, avanzaba hacia la confluencia sobre la base de los valores universales. Ahora está claro para todos, en primer lugar para la periferia europea, que los pilares de la Europa neoliberal no se negocian. La disciplina monetaria, el sometimiento a Bruselas, son el abc del consenso disciplinar, que ya no coquetea con la Europa social ni la solidaridad. Las medidas antinmigración adoptadas luego de la crisis de los últimos meses son su complemento perfecto. Abandonando toda pretensión hegemónica, que requeriría una capacidad de integración social, un welfare state europeo con el que se ilusionaban las mejores mentes del europeísmo, el ideario político de la Europa con la que se soñó después de la pesadilla nazi, esa Europa, que había muerto ya desde el origen, está hoy de manera palpable, sin rodeos, definitivamente enterrada. Europa, desnuda en su despotismo, aunque se alzó con una victoria que se le escapaba es, a largo plazo, más frágil, más débil que ayer.

Pero no hay que caer en la demonización nacional o el chovinismo inverso contra el pueblo alemán. No se trata del nazismo redivivo ni de la esencia imperial de un pueblo, sino de una lógica de dominancia política por parte de la clase capitalista europea. Merkel encontró a los más fervientes aliados en las pequeñas repúblicas como las del báltico o Eslovenia, cuyas clases dominantes han jugado su suerte a la empresa europea y de ella depende su legitimidad. Tampoco resulta probable la reedición de aquel malestar germano de entreguerras, sometida, encajonada por siglos a la presión cultural de los eslavos por el este y el mundo latino por el oeste. Se trataba, como lo retrató tan bien Norbert Elías, de un sentimiento defensivo que alimentó la demagogia guerrerista por el espacio vital alemán. Nada de esto ocurre hoy en día. Alemania nunca se había beneficiado tanto de una integración monetaria hecha a la medida de sus intereses, es decir, de los intereses capitalistas de sus grandes empresas. No lucha por ampliar un espacio, sino por preservarlo. Repartido el poder entre la potencia de la economía alemana, las finanzas británicas que están hoy un paso más lejos del euro que ayer, y la primacía militar francesa, la “gobernanza” europea no deja de sostenerse en un equilibrado reparto y negociación que la hace más vulnerable e incoherente, aunque no menos agresiva. La crisis griega aceleró todos los tiempos y sometió a prueba la más ambiciosa iniciativa “posnacional”. Entre las ilusiones europeístas y la realidad prosaica del ajuste y los diktat del Eurogrupo, no hay más margen de acción. No hay espacio para la convivencia entre la democracia y soberanía popular de un lado, y el manejo monetarista de sus instituciones, por el otro. Se terminó la ilusión. Y su más palpable evidencia radica en la integración a las coaliciones de gobierno a la socialdemocracia, que en el caso teutón, se ha revelado tanto o más agresiva que los conservadores.

3-
El sueño europeísta había adquirido peso social e intelectual sobre el cual se edificó la gran ilusión. Habermas, uno de sus más grandes teóricos liberal-progresista, sostuvo hace unos días que la crisis se fundaba en causas económicas y políticas, una crisis bancaria por la condición heterogénea y sub-óptima en la composición de la moneda. Sin finanzas y políticas económicas comunes, los países miembros, pseudo-soberanos continuarán por caminos distintos en lo que hace a la productividad. Una tensión que no podría durar mucho tiempo. Efectivamente, Grecia, igual que los restantes países de la periferia europea, abrazó una moneda fuerte con la que deterioró su competitividad y profundizó el déficit de su balanza de pagos. El bache sólo podía financiarse con deuda, algo que los bancos estuvieron encantados en ofrecer a tasas bajas cuando el casino de las sub primes estaba en pleno auge. Pero cuando en 2008 la fiesta concluía, la deuda se había vuelto inmanejable. El Eurogrupo se constituyó entonces en el salvador de esos bancos, recomprando la deuda y transfiriéndola a los estados miembros, a cuyas poblaciones se machacó con la propaganda acerca del carácter perezoso de los pueblos sureños. Mientras el déficit de la balanza crecía y con ella la deuda, la competitividad de la economía cumplía el ciclo inverso, pues la moneda fuerte debilitó su industria local, y fomentó las importaciones libres desde los países más productivos. El resultado fue una economía más débil y más incapaz de pagar sus deudas, con exportaciones declinantes y un mercado interno que sólo podía sostenerse con más endeudamiento.

La esencia contradictoria de la zona euro radica justamente en que sin que las regiones superavitarias y de mayor competitividad subsidien a las regiones deficitarias y de menor productividad (como hace cualquier estado nacional soberano entre sus diversas regiones), la confluencia monetaria, y desde luego económica y política, será una ficción. Pero es justamente esta imposibilidad por parte de la clase capitalista y sus instituciones -basadas en el lucro y no en la solidaridad- de sostener a las economías más débiles, la que hace de estas el eslabón débil de la cadena, obligada a la apertura de su economía, la pérdida de su industria y el inevitable e imparable endeudamiento. El europeísmo no era ingenuo respecto a esta tendencia. Pero creyó, por un lado, que este proceso era inevitable (presión del mercado globalizado, pérdida de capacidad de acción y de soberanía, hibridación cultural, mestizaje social producto de la creciente inmigración, etc.) y al que ya no se le podía oponer un nacionalismo defensivo incapaz de responder a los nuevos fenómenos. Y creyó, por el otro, que la clave pasaba por imprimir a la Europa del pacto social, un programa de reformas progresivas, democráticas, basada en instituciones representativas “posnacionales”, democracias ampliadas, control ciudadano y transparencia, fundada en los valores de la solidaridad. Frente a una derecha soberanista, reluctante de los valores universales, nostálgica del Estado schmidtiano, chovinista, xenófoba, que consideraba al Estado nación como la única entidad colectiva con capacidad de ejercer soberanía e identidad colectiva, la izquierda europea, en su gran mayoría, se embarcó casi por instinto en este camino, aceptando la convergencia europea y su Constitución.

Pero la deliberación democrática igualitaria estaba plagada, como lo acabamos de presenciar, de deficiencias estructurales. Ni la deliberación estuvo libre de coacciones comunicativas, ni todos estuvieron en la misma posición para dar opinión libre ni tuvieron las mismas oportunidades de darse a entender. Pero esta visión procedimental, normativa, ocultaba las auténticas relaciones de poder y con ella despolitizaba, como lo denunció Chantal Mouffe, los antagonismos políticos que están en la raíz de la subjetividad democrática. Efectivamente, el consenso tecnoburocrático naturalizó las desigualdades de poder bajo el manto igualitario del libre mercado y las instituciones técnicas que debían regular la participación en él. Este consenso implicó el dominio antidemocrático de la tecnicatura de Bruselas y en la crisis griega se reveló, para una porción considerable de la población, la desconexión constitutiva entre consenso liberal y democracia, y reabrió el campo de la política nuevamente. Grecia reintrodujo el campo de las opciones democráticas convocando al referéndum, y al hacerlo rompió el consenso despolitizante de la burocracia, que institucionaliza la dictadura de los mercados. Vaciada de opciones alternativas, la democracia política se hizo cada vez más insustancial cuanto más se la invocó. El éxito del Frente Nacional o los nacionalistas británicos e italianos, radica en haber reintroducido opciones políticas frente al consenso liberal de la coalición liberal-socialdemócrata, un consenso de élites para asegurar la gobernanza europea del libre mercado. Syriza había arrebatado a la derecha demagógica las banderas democráticas de la soberanía popular, y por primera vez en décadas, quizá desde la revolución portuguesa del 74, la izquierda pudo constituirse en alternativa de poder, marcando un camino de confrontación a la persistente des-democratización operada durante décadas por el social-liberalismo.

3-
Pero el referéndum, que marcaba un punto de inflexión y abría la posibilidad de pensar otra Europa, de marcar alternativas a la dictadura neoliberal de las finanzas, esa posibilidad se derrumbó en menos de 48 horas, cuando el primer ministro Alexis Tsipras se desdijo y sostuvo que fuera del euro no había opciones. Así las cosas, el referéndum no sólo no constituyó un cambio de opción sino que remarcó la claudicación del ejecutivo.

La gran pregunta que se hacen todos es ¿por qué? ¿Por qué con semejante apoyo popular el primer gobierno de izquierda, sostenido en un triunfo arrasador, decidió retroceder firmando un memorándum peor que el anterior? Dejando de lado las explicaciones psicologistas, dos parecen ser los factores que podrían dar pistas de semejante desbarranque. Por un lado, la presión interna en favor de permanecer dentro del euro. Tsipras convenció a buena parte de la población de votar No con la promesa de que servía para negociar mejor, no para retirarse. A pesar de las posiciones de la Plataforma de Izquierda, todo el programa de Siryza, empezando por el programa electoral de Tesalónica, se basó en la ilusión de que podía ser compatible con la zona euro, es decir, que se trataba de un programa y luego, una negociación al interior de un ámbito considerado natural e inexorable. Esta ambigüedad respecto a dejar de lado la austeridad pero no romper con la UE, podía entenderse como una concesión momentánea al consenso mayoritario, pero que debía ser superado en cuanto se demostrara, como se demostró en cinco meses de negociación, que eran incompatibles económica y políticamente. Este consenso puede explicarse por el recuerdo de los padecimientos de posguerra, la inflación y el mercado negro, el sentimiento de pertenecer a occidente en la frontera con el mundo eslavo y el mundo musulmán, una promesa de modernidad y progreso e incluso por la sensación de riqueza de los primeros años del euro, desde 2002 hasta 2008. Hasta la postura contemporizadora de Obama y el FMI ante la dureza alemana les había hecho creer que, finalmente, podía arribarse a un acuerdo. Pero la negativa final de Merkel, que ofreció una salida acordada el euro por cinco años, descalabró todas las hipótesis e hizo enmudecer a la parte griega.

El arte de una política transformadora no es sólo reflejar el estado de ánimo o montarse sobre la opinión pública sino también y sobre todo moldearla, construir nuevas relaciones de fuerza y nuevas percepciones. Naturalmente, Tsipras no quiso tampoco cargar con el severo ajuste sobre los ahorros en euros de la población, pues una moneda débil hubiera inevitablemente licuado activos y tenencias. La formación de una nueva moneda devaluada implicaba una parálisis de por lo menos dos años, que la oposición cargaría en los hombros de Siryza. Pero era la única forma de emprender la transición hacia otra experiencia radicalmente distinta al austericidio ofrecido por el Eurogrupo. Implicaba, una transformación severa del cuadro precedente, incluido su política exterior, el default y no pago de la deuda y probablemente la nacionalización del sistema bancario, además del control de capitales y la regulación industrial. Tsipras se negó a contemplar el “plan B” de emisión de derechos de pago para suplir la bancarrota del euro. Pero es en los momentos decisivos donde se requieren liderazgos claros y con sentido histórico. Es verdad que Grecia estuvo prácticamente sola ante los restantes 18 países del Eurogrupo, pero no lo estaba menos Hugo Chávez cuando denunció “olor a azufre” en las Naciones Unidas y se transformó, pocos años después, en la vanguardia de una política exterior independiente en América latina. También podemos mencionar a Ecuador cuando auditó su deuda y aplicó una quita del 70%, o la nacionalización de los hidrocarburos y la expulsión del embajador norteamericano en Bolivia y también el planteo firme de Argentina ante el chantaje de los fondos buitres. La firma del memorándum por el gobierno de Tsipras implica una enorme frustración adicional, porque implicó una reversión del referéndum que iba en el sentido esperado.

4-
La disputa no está concluida, pues habrá que ver la resistencia que genere la aplicación concreta de las medidas de ajuste, y qué fenómenos políticos se derivarán de esa dinámica de confrontación. Pero está claro que una experiencia y un ciclo han terminado, con la peor de las derrotas, que es la claudicación antes de que finalice la batalla y cuando esta podía ganarse. Los movimientos democráticos y la izquierda en Europa han sufrido una importante derrota. Habrá un proceso de reorganización y continuación de muchas batallas pendientes. En particular al interior de Siryza. Cuanto más abajo se va, más rechazo genera el acuerdo, demostrando el espíritu de lucha de la base militante. Mientras que sólo cuatro ministros o vice ministros han rechazado el acuerdo y han sido reemplazados, 32 parlamentarios de Siryza, la Plataforma de Izquierda en su conjunto, han dicho no, mientras que en Comité Central 109 miembros, más del 50%, han rechazado el memorándum. Si se hiciese un Congreso partidario, algo que el gabinete rechazará por todos los medios, esta cifra ascendería incluso más. Gremios como el de los funcionarios públicos, dirigidos por miembros sindicales de Siryza, se han lanzado a conflictos contra el acuerdo. La Plataforma de Izquierda se ha transformado en el eje articulador de la oposición al entendimiento. Esto es así pues el Partido Comunista de Grecia, que llamó a impugnar el voto en el referéndum y le ha dado la espalda al proceso más rico de recomposición de la izquierda desde los años 70, es incapaz de capitalizar la crisis al interior del partido de gobierno.

Sin embargo, la claudicación de Tsipras ha dado aire a diversas corrientes sectarias, tan fuertes en Grecia como en Argentina, que se jactan de no haber “caído en las ilusiones” de Siryza o que ya “habían anticipado” el desenlace, encontrando el fundamento de la derrota en la estrategia equivocada de construir “formaciones anticapitalistas amplias” en vez de “partidos revolucionarios”. La “anticipación”, en política, es una contradicción en los términos. No había ninguna fatalidad, no estaba escrito en ningún lado que Tsipras daría marcha atrás del referéndum en 48 hs y con el 62% de apoyo. No estaba ni en la naturaleza social de Siryza ni en ningún otro fundamento ontológico. Los escépticos, lo eran mucho antes y no tenían entre sus hipótesis la posibilidad misma del referéndum.

Como lo dijimos más arriba, hubo formaciones y líderes valientes, como Chávez, que no provenían de un partido revolucionario. Se trata, una vez más, de dinámicas políticas, de luchas abiertas, de una historia por hacer y no ya trazada en el ADN “de clase” de ninguna formación. Ideas de este tipo han repetido esta letanía ante cualquier proceso popular no conducido por ellos mismos. Estaba sí, dentro de las posibilidades, puesto que Alexis Tsipras siempre rechazó la acusación de querer salirse del euro. Se trataba de una apuesta y una lucha política al interior de la única formación de izquierda que logró transformarse en vehículo de aspiraciones y expectativas de millones de griegos, aunque no fuese un partido revolucionario puro y conviviesen en él sectores heterogéneos. Hablando en términos de probabilidades, eran mucho mayores que surgieran fenómenos progresivos, luchas vivas, en el seno de Siryza que de los grupos sectarios o del PKK, perdido como está hace ya tiempo en su propio mundo. Lo confirma la Plataforma de Izquierda, hoy en el corazón de la lucha contra la austeridad en el nervio central del proceso político.

Como dijo Marx, el movimiento real vale más que mil programas. Este proverbio hoy, luego de la crisis del socialismo real, en un continente donde no hay ninguna situación revolucionaria ni mucho menos, al revés, donde la derecha levanta cabeza y la clase trabajadora no da muchas muestras de resistencia, en fin, hoy, ese proverbio tiene más actualidad que nunca. ¿Quiere decir que no valen los programas? No, al revés, sólo desde el movimiento real pueden surgir los auténticos programas revolucionarios, es decir, populares, y no las recetas repetidas de memoria que valen para todo momento y lugar. Como lo revela la complejidad de la situación europea, el desafío de pensar estratégicamente la relación entre internacionalismo práctico, soberanía nacional e intereses populares, no es apta para formulismos que se cortan y pegan. En definitiva, tal como lo han formulado las corrientes críticas al interior de Siryza, sólo desde el corazón del proceso político que cristalizó en Siryza se podía y se debía intervenir, aprender, aportar e instalar una agenda anti-capitalista en una Europa que se está revelando más conservadora de lo que se creía. Sólo desde allí podía intentar resolverse la contradicción entre eurofilia y austerofobia. Un dilema que sigue abierto y que tendrá nuevos capítulos, en Grecia y fuera de ella. El plan es inviable. En las puertas de su fracaso se reabrirán los interrogantes sobre los beneficios de la Europa hiper capitalista. Mientras tanto, los trabajadores resistirán ajustes, cierres y privatizaciones. Habrá nuevos temblores políticos y batallas parlamentarias. Nuevos capítulos de una trama abierta y en disputa. No apta para los festejadores de fracasos y devoradores de migajas.

|AMÉRICA DEL SUR| El doble sentido de la gira del Papa





|POR EDUARDO LUCITA|

La segunda semana de julio fue hegemonizada por la gira del Papa Francisco en América del Sur, tuvo un fuerte contenido pastoral en busca de recuperar espacios para el catolicismo, también de denuncia del capitalismo globalizado. Es posible otra lectura.

No es ninguna novedad. La Iglesia católica tiene un enorme oficio anticipatorio, su capacidad para leer la realidad y las tendencias políticas y sociales -mundiales y adecuarse a ellas es por demás reconocida. Así ha sido históricamente y podemos comprobarlo en las últimas décadas. El Papa polaco Karol Wojtyla (Juan Pablo II, 1978/2005) jugó un papel decisivo en la disputa final entre los campos capitalista y socialista, hasta la implosión de la URSS y la caída del Muro de Berlín. El alemán Joseph Ratzinger (Benedicto XVI, 2005/2013) acompañó la regresión conservadora –ya insinuada por su antecesor- y el individualismo generado por el reino del mercado y la acumulación de riquezas en el extenso período neoliberal surgido como respuesta del capital a su crisis de principios de los años ’70 del siglo pasado.

Los últimos dos papados condensaron tendencias que se arrastraban desde tiempo atrás pero que estallaron en el último período: la corrupción generalizada y la pedofilia, que se extendió como mancha de aceite entre los sacerdotes de numerosos países. El resultado no fue otro que el alejamiento de una parte de la feligresía católica, esos espacios fueron ocupados por las diversas iglesias evangelistas que pululan por el mundo, especialmente en América latina, impulsadas por los EEUU.

El Papa Francisco

Es en este contexto que debe entenderse el rumbo pastoral y político del papado de Jorge Bergoglio (Francisco, 2013) y la elección de latinoamericano (el subcontinente concentra el 40 por ciento de la grey católica mundial).

Desde su asunción al trono el Papa Francisco ha desplegado una intensa actividad tratando de reponer un orden más eclesial en el Vaticano, ha emprendido una suerte de “mani puliti” tratando de limpiar los aspectos más escandalosos de los negocios financieros y ha desplazado a numerosos curas pedófilos, acciones que fueron acompañadas por un estilo austero y un discurso de fuerte tono social y de denuncia de las desigualdades crecientes. Recuperar el catolicismo y posicionarlo como la iglesia de los pobres es un objetivo más que explícito.

En el plano internacional juega un fuerte rol, pareciera que su mirada es compatible con la del presidente Barak Obama, en cuestiones centrales como Palestina y el medio Oriente; la reanudación de relaciones con Cuba; el acuerdo sobre la cuestión nuclear con Irán; la crítica de los fundamentalismo islámicos. No es un dato menor que dentro de poco emprenderá una gira por EE UU país donde los católicos son absoluta minoría.

La gira suramericana

El periplo suramericano que comenzó en Ecuador con un fuerte llamado a abandonar el individualismo y culminó en Paraguay denunciando y condenando el uso político-ideológico de los pobres, tuvo su punto más elevado en Bolivia. Convocó allí a “… construir puentes, no muros” reconociendo la necesidad de Bolivia de recuperar su salida marítima perdida en el siglo XIX a manos de Chile en la llamada “Guerra del Pacífico”. A la par que pidió perdón por los crímenes a los pueblos originarios y las ofensas de la iglesia en la conquista.

Pero lo que concitó la mayor atención y conmovió al II Encuentro Mundial de Movimientos Populares, convocado precisamente por la visita papal bajo el lema “Tierra, Vivienda y Trabajo para Todos”, no fue otra cosa que la crítica “Al sistema económico internacional” y al crecimiento exponencial de las desigualdades.

“Si la política se deja dominar por la especulación financiera, o la economía se rige solo por el paradigma tecnocrático de la mayor producción, sin tener en cuenta que el progreso también incluye valores, no se podrán resolver los grandes problemas de la humanidad” dijo levantando adhesiones por doquier. No dejó de señalar el nuevo colonialismo que se esconde en los Tratados de Libre Comercio, o que solapadamente se aprovecha de la lucha contra el narcotráfico y la corrupción. Para culminar denunciando “… la concentración monopólica de los medios de comunicación social” más que grato a los oídos kirchneristas que asistieron al cónclave.

El discurso papal entronca sin mayores dificultades con el de los movimientos sociales, estimula sus resistencias y llama a organizarlas. A formar cooperativas y autogestionarias, construyendo con ellas “…una alternativa humana a la globalización excluyente”. Es compatible también con varios gobiernos progresistas de la región que han logrado mayores niveles de inclusión y ampliado derechos económicos y civiles. Sin embargo no les ahorró críticas cuando planteó que el asistencialismo no es una solución permanente y que la primarización de las economías y la depredación de la naturaleza propias del neo desarrollismo actual no llevan a los pueblos por buen camino.

Tampoco es este un tema menor si se tiene en cuenta que los gobiernos progresistas aprovecharon un largo período de escasez relativa de materias primas y productos energéticos, y por lo tanto alza de precios, y de sobreproducción relativa de bienes y equipamientos industrializados, por lo tanto baja de precios. Esta dinámica del mercado mundial hoy ha cambiado, el superciclo de los productos primarios parece haber concluido, y esto pone límites a la utilización del gasto público como eje de la política distribucionista que han hecho estos gobiernos.

Nuevas contradicciones

Esto puede llevar a nuevas contradicciones. Los movimientos, envalentonados por el discurso papal, pueden acrecentar sus demandas en el marco de una situación económica que ya no es lo que era y muestra serias limitaciones. Limitaciones que no son otras que las del capitalismo dependiente de la región. Por lo tanto el desenvolvimiento de las tensiones podría llevar ya no a un cuestionamiento del capitalismo globalizado y salvaje, como plantea el Papa, sino al sistema capitalista como tal.

En este marco el despliegue de Francisco (su pasado en el peronismo y su vinculación con sectores sociales pauperizados, forman parte de su capital político y de su capacidad de maniobra) adquiere otro sentido. El reconocido analista internacional Guillermo Almeyra no ha vacilado en calificar esta política papal con la categoría gramsciana de “Revolución pasiva”. Esto es asumir como propias las demandas sociales pero encorsetándolas en una solución conservadora, limando sus aristas más subversivas frente al capital y redireccionando sus objetivos.

Algún delegado argentino, que asistiera al encuentro con los Movimientos supo decir a su regreso: “Se murió Chávez pero tenemos a Francisco”. No parece una aseveración que conduzca a buen puerto.

(*) Eduardo Lucita forma parte del colectivo EDI –Economistas de Izquierda

Hasta siempre, John Jairo Villalobos

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|Por: Boris Edgardo Moreno|

La vida es un caminar constante por un laberinto colmado de caminos, que nosotros mismos hemos trazado. En ese cotidiano abrir trocha, llegué un día a una meseta de miles de verdes. Allí vivía un hombre que amaba los números, era conocido con el remoquete del matemático, lo observe varias noches en el bar que frecuentaba y me di cuenta que era un ser de silencios extensos y miradas de reflexiones profundas. Con el tiempo fui notando, que esa manera de ser, no era otra cosa que la expresión de una ecuación que no necesitaba aislar el ruido, para dotar de verdad la igualdad. O dicho de otra manera, era un estilo de vida preñado de una matema, que le permitía  a los números expresarse en toda su esencia.

Aprovechando las pocas noches en las que abandonaba sus prolongadas reservas, me explicó como se expresaba el sentido y significado del cero en la existencia, sin ningún tipo de adorno dijo, el amanecer, el despertar, el iniciar es simplemente la manifestación del cero y agregó, sólo puede comenzar de cero aquel que ha sido dotado de amor.

Esas cortas palabras, me permitieron comprender porque enseñaba con tanta facilidad las matemáticas a niños y a jóvenes, ese amor profundo por los números, le permitía iniciarlos fácilmente en el maravilloso juego de las matemáticas, de cero o si se me permite del vacío, los dotaba  de alas para que volaran con tranquilidad en ese encantador mundo de las ecuaciones.

De esa significativa charla, también pude extraer que la forma del cero, o sea su redondez, también hacían parte de su acontecer, sobretodo en su componente lúdico. La pasión que tenía por la esférica era tan profunda, que al llegar el mínimo murmullo a sus oídos, de algún referente sobre futbol, abandonaba de plano sus silencios y emprendía entretenidas charlas que se prolongaban por incalculables minutos; dotado de una prodigiosa memoria, versaba de las formaciones de las mejores selecciones desde el mundial de Uruguay hasta chile dos mil catorce, jugadas, goles, atajadas, gambetas… eran narradas por el matemático, como si estuvieran sucediendo en ese mismo instante, como si las estuviera viendo y él fuera un narrador, encargado de trasmitirnos con detalle, lo que estaba sucediendo en las cancha.

En forma y fondo, el matemático logró darle valor al cero. Paradójico, muy paradójico, ya que vivimos en un tiempo en que andar en ceros es no tener valor alguno. Cuando el mundo se enloquece contando a partir de uno, existió un hombre que comprendiendo el cero, y construyo a partir de allí, un modo de ser, donde el amor, la pedagogía y el balón de futbol, bastaban para desbordarse con  infinita alegría en aquella meseta de hermosos verdes, donde se comprende bailando que la vida es “amor y control”. Hasta siempre, John Jairo Villalobos.

Procesan a 10 ex militares en Chile por el asesinato de Víctor Jara



|EFE|

El cantautor fue detenido tras el golpe de Estado de Augusto Pinochet en 1973 por ser partidario del derrocado gobierno de Salvador Allende. Fue encerrado en el Estado de Chile y allí fue torturado y asesinado de 44 balazos. Su cuerpo fue hallado en un barrio popular junto a otros cientos de cadáveres.
El cantautor, Víctor Jara./ EUROPA PRESS
SANTIAGO DE CHILE.- La justicia chilena procesará a diez militares retirados por el secuestro y homicidio del cantante Víctor Jara, ocurrido cinco días después del golpe militar del 11 de septiembre de 1973, según informaciones oficiales.

La resolución fue adoptada por el ministro en visita (juez especial) para causas por violaciones a los derechos humanos, Miguel Vázquez Plaza.

Según informó Canal 13 de Televisión, a los exfuncionarios se les atribuye su responsabilidad en los delitos de secuestro y homicidio del cantautor y también del exdirector de Gendarmería, Littré Quiroga Carvajalcuyos cuerpos fueron hallados en un barrio popular aledaño a un cementerio, junto a otros ejecutados que nunca pudieron ser identificados.

Vázquez procesó como autores de los delitos de homicidio a los ex militares Hugo Sánchez Marmonti, Raúl Jofré González, Edwin Dimter Bianchi, Nelson Haase Mazzei, Jorge Smith Gumucio, Ernesto Bethke Wulf, Juan Jara Quintana, Hernán Chacón Soto y Patricio Vásquez Donoso.

Mientras que, como autores de los secuestros simples acusó a Hugo Sánchez Marmonti, Edwin Dimter Bianchi, Nelson Haase Mazzei, Jorge Smith Gumucio, Ernesto Bethke Wulf, Juan Jara Quintana, Hernán Chacón Soto y Patricio Vásquez Donoso.

Por otra parte, señala como autor solo de los secuestros calificados de Jara y Quiroga a Raúl Jofré González y como encubridor de los delitos de homicidio calificado y de secuestro simple a Rolando Melo Silva.

Asimismo, un juez de Estados Unidos autorizó iniciar un proceso contra el exoficial chileno Pedro Pablo Barrientos Núñez, implicado como el autor material del asesinato del cantautor ocurrido el 16 de septiembre de 1973.

Víctor Jara, autor de Te recuerdo Amanda, entre muchas otras canciones, fue asesinado de 44 balazos después de ser torturado durante varios días en el estadio Chile de la capital, donde permanecía detenido junto a centenares de partidarios del derrocado gobierno de Salvador Allende.

A Jara, que también fue director de teatro y tocaba la guitarra, los militares le trituraron sus manos con culatas de fusil

FUERZAS ARMADAS EMPADRONAN A PERIODISTA DE REMAP EN GUAPI



Alexander Escobar procede a realizar registro en video del procedimiento irregular de las Fuerzas Armadas presentando el carnet de prensa, lo cual disgusta a los militares que tratan de impedir que grabe y terminan empadronándolo.

Alexander Escobar, periodista de la Red de Medios Alternativos y Populares (REMAP) fue víctima de empadronamiento por parte de integrantes de las Fuerzas Armadas en la Costa Pacífica caucana, cuando arribaba al municipio de Guapi para cubrir la Movilización por la Vida, el Territorio y la Paz con Justicia Social a desarrollarse el martes 21 de julio.

Los hechos violatorios de los derechos humanos y la libertad de prensa ocurrieron en momentos que nuestro periodista se desplazaba en lancha junto a una delegación de Marcha Patriótica del Río Saija.

Siendo las 4:55 de la tarde, y próximos a llegar al casco urbano de Guapi, son interceptados por miembros de las Fuerzas Armadas que operan en este municipio. Los militares de inmediato preguntan por “el líder” de la delegación y proceden a requerir los documentos de identidad de los ocupantes para registrar sus nombres y números de cédula en un cuaderno.

El empadronamiento desata la protesta de los ocupantes y Alexander Escobar procede a realizar registro en video de los hechos presentando el carnet de prensa, lo cual disgusta a los militares que tratan de impedir que grabe argumentado que no es permitido hacerlo y, finalmente, terminan empadronándolo junto a varios ocupantes de la lancha, entre ellos Luis Eduardo Timaná, representante del Valle del Cauca de la Coordinación de Pueblos Indígenas (CONPI) e integrante de la Marcha Patriótica.

Frente a estos graves hechos la Red de Medios Alternativos y Populares (REMAP) exige al Gobierno colombiano garantías para el ejercicio periodístico de los medios alternativos y la prensa en Colombia, y denuncia la violación a la libertad de prensa y los derechos humanos por parte de la Fuerzas Armadas que ponen en riesgo la vida del periodista Alexander Escobar.

Somos REMAP, la Red de Medios Alternativos y Populares para la Paz con Justicia Social.

DECLARACIÓN POPULAR POR LA SOBERANÍA Y CONTRA LA EXTRADICIÓN




(Comunicado No. 3 de la Campaña por la Soberanía, No a la Extradición)

En el día de hoy, 23 de julio de 2015, nos hemos congregado de todos los puntos cardinales de Colombia, contando con el apoyo de organizaciones solidarias del mundo entero, con el objeto de reclamar de vuelta nuestra soberanía y rechazar la extradición de nacionales colombianos.  La soberanía es un principio básico para la independencia de un pueblo y para el éxito de sus proyectos como nación, se habla de reclamarla porque Colombia evidentemente carece de la misma; el gran capital financiero y especulador impuso el modelo neoliberal usando al FMI, al Banco Mundial y otras instituciones análogas que, aún hoy en día, siguen dictando las principales políticas públicas.  Por otro lado, existen al menos siete bases militares de los EE.UU. en territorio colombiano, las cuales convierten al país en un portaviones estacionario del Comando Sur; esto sin contar con la presencia no reconocida de militares extranjeros en otros puntos del territorio o la presencia de mercenarios de empresas como Dyncorp y Blackwater.  En definitiva, ni en la forma ni en el fondo gozamos de soberanía y por eso es necesario reclamarla.

En cuanto a la extradición, se trata de una figura jurídica que se promociona como un instrumento de lucha contra el narcotráfico y para suplir la debilidad manifiesta de nuestro sistema judicial, sin embargo los hechos demuestran que no ha servido para nada de lo anunciado y que el país continúa ocupando los primeros lugares de producción de cocaína en el mundo. De acuerdo con informe de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito la producción de cocaína sigue creciendo y los grandes carteles mantienen sus acostumbrados niveles de control sobre la población y los poderes públicos.

Lo que sí ha resultado con la extradición es lo siguiente:

•          La aplicación de esta figura violenta la soberanía de una nación.
•          La entrega de personas que además están siendo investigadas en Colombia por otros delitos, ha afectado los derechos de las víctimas; o el derecho que estos tienen de defenderse de todos los cargos que se les imputan.
•          Con su uso se violan garantías judiciales de los colombianos requeridos.
•          La entrega de nacionales  provoca la desintegración familiar y afecta los derechos de los niños, niñas y adolescentes, personas de la tercera edad, discapacitados que dependen económica y afectivamente de la persona requerida.
•          Se incrementa el riesgo de tortura y otros malos tratos y penas inhumanas y degradantes de los ciudadanos en cárceles del exterior.
•          Continuar su aplicación puede constituir un atranque a la solución política al conflicto en Colombia.
•          Los errores judiciales contra nuestros nacionales en países extranjeros debe cesar.

Por todo lo anterior, varios parlamentarios han radicado el proyecto de ley No. 009 de 2015 que regula esta figura jurídica de la extradición.  Víctor Correa Vélez, Alberto Castilla, Iván Cepeda, Alirio Uribe, Germán Navas, Alexander López, Jorge Enrique Robledo y Oscar Ospina son los congresistas que oyeron el clamor por la soberanía y tienen todo nuestro apoyo para que salgan adelante con ese importante proyecto de ley.

Invitamos al gobierno, en cabeza del señor presidente Juan Manuel Santos y su Ministro de Justicia Dr. Yesid Reyes Alvarado, a apoyar esta propuesta de reforma del procedimiento penal en materia de extradición, a efectos de abundar en garantías para sus ciudadanos.  Le agradecemos a toda la comunidad nacional e internacional que nos apoyó en esta importante jornada de lucha y solicitamos mayor solidaridad en Colombia y el mundo entero por esta justa causa que hoy nos unió.

Bogotá, Bucaramanga, Cúcuta, Medellín, Cali, Pereira y Manizales; 23 de julio de 2015.

CAMPAÑA POR LA SOBERANÍA NO A LA EXTRADICIÓN.

Piedras en el Zapato - Documental Antiminero

SANARTE EN CUERPO Y ALMA